La edición 2026 de IBTM Americas se celebrará el 19 y 20 de agosto en Centro Banamex, pero la conversación comenzó semanas antes. Durante la presentación oficial del evento, organizadores, destinos y líderes de la industria coincidieron en que el futuro del turismo de reuniones ya no dependerá únicamente de atraer más asistentes, sino de generar mayor valor para los destinos, las comunidades y las personas.

Algo está cambiando en la industria de reuniones latinoamericana. Ya no basta con organizar grandes eventos. La conversación está evolucionando hacia temas que hace apenas unos años ocupaban un papel secundario: el legado que dejan los encuentros, la colaboración entre los sectores público y privado, la inteligencia artificial, la sostenibilidad y la capacidad de transformar los destinos más allá de los días que dura un congreso o una exposición. Esa fue, en el fondo, la conversación que marcó la conferencia de prensa de IBTM Americas 2026.  

La edición 2026 de IBTM Americas, que se celebrará el 19 y 20 de agosto en Centro Banamex, reunirá a alrededor de 4,000 profesionales especializados, 450 empresas expositoras y 550 hosted buyers, de los cuales más del 70 por ciento participará por primera vez. Se prevén más de 9,000 citas de negocio y alrededor de 18,500 oportunidades comerciales. Son cifras relevantes para cualquier plataforma de negocios, pero la conversación fue mucho más allá de los números.

Laura Barrera, Directora de Portafolio de RX México, presentó una visión donde la generación de negocios convive con temas que hace apenas unos años ocupaban un lugar secundario dentro de la agenda de la industria. Inteligencia artificial, inclusión, sostenibilidad e impacto social dejaron de ser iniciativas paralelas para convertirse en parte de la propuesta de valor del evento.

Eleonora García moderó un panel sobre el futuro, la colaboración y el legado de la industria

La propia sede de la conferencia, el Museo Memoria y Tolerancia, fue elegida como un símbolo de esa visión. Barrera habló de diversidad, empatía y conciencia social como valores que también deben reflejarse en la organización de los eventos. Bajo esa lógica, iniciativas como Change Maker, desarrollada junto con Eventos Sustentables, o la campaña de recolección de tapitas para apoyar a niñas y niños en situación vulnerable, dejan de ser actividades complementarias para formar parte del propósito que busca impulsar IBTM Americas.

Esa idea encontró eco en el panel moderado por Eleonora García, show director de IBTM Americas, quien condujo una conversación en la que participaron Carlos Martínez Velázquez, director general del Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México; Renzo Benavente, responsable del Departamento de Turismo de PROMPERÚ en México; Luis Díaz, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR), y Alejandra González, directora general de Eventos Sustentables. Aunque cada uno habló desde una perspectiva distinta, todos terminaron apuntando hacia el mismo lugar. 

Carlos Martínez sostuvo que el verdadero legado de un gran evento comienza cuando termina. La experiencia de la Ciudad de México durante el Mundial mostró que una ciudad no solo hereda infraestructura, sino capacidades de organización, coordinación institucional y experiencia para gestionar acontecimientos de gran escala. Pero también dejó una reflexión interesante: los eventos ya no deben limitarse a los recintos. El espacio público, la oferta cultural, la gastronomía y la vida cotidiana de las ciudades forman parte de la experiencia que hoy buscan los asistentes. No se trata únicamente de ofrecer un buen centro de convenciones. Se trata de convertir al destino en parte del evento.

Luis Díaz llevó la conversación hacia otro terreno. Desde la perspectiva del COMIR, la industria necesita dejar de medirse únicamente por el tamaño de sus eventos y comenzar a evaluar el valor que generan para las personas, las comunidades y los destinos. La colaboración entre el sector público y el privado, dijo, sigue siendo la asignatura pendiente para América Latina, especialmente si la región quiere competir por eventos internacionales de mayor impacto.

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Su reflexión resulta especialmente pertinente en un momento en que la industria busca consolidarse como un sector económico estratégico y no solamente como un complemento del turismo. La transferencia de conocimiento, la atracción de inversión, la innovación y el desarrollo de talento forman parte de un impacto mucho más amplio que la ocupación hotelera o la derrama económica de corto plazo.

«Los eventos ya no se miden por cuántos metros cuadrados vendiste o cuántos visitantes tuviste, sino por el valor que agregan a las personas, a la comunidad y al destino donde se realizan.» Luis Díaz, presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR)

Alejandra González recordó que la sostenibilidad también ha dejado de ser un discurso aspiracional. Hoy forma parte de los procesos de evaluación de organizadores, recintos y destinos. Los RFP internacionales ya preguntan por políticas ambientales, accesibilidad, inclusión y métricas concretas. La siguiente etapa, anticipó, ni siquiera será hablar de eventos sostenibles, sino de eventos regenerativos, capaces de devolver valor al entorno donde se realizan.

Renzo Benavente, por su parte, defendió que la competitividad de un destino no depende exclusivamente de su infraestructura. Perú ha construido una propuesta basada en autenticidad, identidad cultural, gastronomía y una estrategia de descentralización que busca llevar los beneficios del turismo de reuniones a más regiones del país. La infraestructura facilita los negocios; la identidad es la que hace memorable la experiencia.

Carlos Martínez, Renzo Benavente, Luis Díaz, Alejandra González y Luis Díaz compartieron su visión sobre la competitividad regional

 A pregunta expresa de Panorama Turístico sobre qué tiene que hacer hoy América Latina para competir con regiones como Europa o Asia en la atracción de grandes eventos internacionales, los panelistas coincidieron en que la región debe dejar de competir de manera aislada y apostar por una mayor colaboración entre gobiernos, iniciativa privada y asociaciones. También señalaron la necesidad de fortalecer la inteligencia de negocios, generar mejores estadísticas para medir el verdadero impacto de los eventos, aprovechar la tecnología para tomar decisiones más estratégicas y articular una propuesta regional capaz de competir con otros mercados desde sus propias fortalezas: infraestructura, hospitalidad, innovación y diversidad de destinos.  

La inteligencia artificial también ocupó buena parte de la conversación. Lejos de presentarla como una amenaza, los panelistas coincidieron en que será una herramienta para personalizar experiencias, optimizar procesos, anticipar comportamientos de los asistentes y mejorar la toma de decisiones. Pero también hubo consenso en un punto: ninguna tecnología sustituirá el valor del encuentro presencial. Compartir una mesa, estrechar una mano o descubrir un destino siguen siendo experiencias imposibles de digitalizar.

Quizá esa fue la conclusión más interesante que dejó la presentación de IBTM Americas 2026. La industria de reuniones ya no discute únicamente cómo atraer más visitantes. La conversación ha evolucionado hacia una pregunta mucho más ambiciosa: qué transformación deja cada evento cuando los asistentes regresan a casa.

Y esa, probablemente, sea la conversación que definirá el futuro de la industria durante la próxima década.

2 respuestas a «De anfitriones a estrategas: la industria de reuniones cambia la conversación»

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