Nominado como Destino Turístico del Año en el Ángel del Turismo 2026, Puebla fortalece su conectividad aérea y desarrolla más de 320 experiencias comunitarias. Carla López-Malo Villalón, secretaria de Desarrollo Turístico, explica cómo busca ampliar los beneficios de la actividad hacia las familias y las distintas regiones del estado.
Puebla recibió 12 millones 234 mil visitantes entre enero y septiembre de 2026, que generaron una derrama económica de 14 mil 307 millones de pesos. Durante ese mismo periodo, la ocupación hotelera promedio fue de 51.65% y la estadía de 1.86 noches. Las cifras muestran la dimensión de la actividad turística en el estado, pero también permiten identificar uno de sus desafíos: conseguir que quienes llegan permanezcan más tiempo, recorran otras regiones y distribuyan su consumo entre una mayor cantidad de empresas y comunidades.
Para Carla López-Malo Villalón, secretaria de Desarrollo Turístico de Puebla, ese objetivo forma parte de la transformación que ha experimentado la estrategia del destino. La funcionaria considera que el reconocimiento de su patrimonio histórico, su arquitectura y su gastronomía debe acompañarse de una oferta capaz de mostrar la diversidad de experiencias disponibles en el territorio. La nominación de Puebla a Destino Turístico del Año en el Ángel del Turismo 2026 llega en un momento en que el gobierno estatal busca fortalecer esa oferta y ampliar su alcance comercial.
Uno de los cambios más visibles se encuentra en la conectividad aérea. Durante 2026, el Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán, ubicado en Huejotzingo, incorporó nuevas rutas nacionales e internacionales que facilitaron la llegada de viajeros desde otros mercados. Entre las conexiones anunciadas se encuentran Houston, Los Ángeles, Newark y Chicago, además de destinos mexicanos como Aguascalientes, Huatulco, Los Cabos, Puerto Vallarta, Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa. La ampliación de servicios también contempla nuevas conexiones con Acapulco y Puerto Escondido, previstas para diciembre.

La estrategia responde a una necesidad concreta: reducir las dificultades para llegar al estado y ofrecer alternativas tanto a los turistas como a quienes viajan por negocios, reuniones o motivos familiares. Pero abrir una ruta requiere también generar suficiente demanda para mantenerla. Por eso, la Secretaría de Desarrollo Turístico acompaña las nuevas conexiones con actividades de promoción, acercamientos con agencias de viajes y operadores turísticos, y acciones comerciales en los mercados vinculados con Puebla.
La mayor disponibilidad de vuelos puede facilitar la llegada de visitantes, aunque también plantea la necesidad de ofrecerles motivos para extender su estancia. Puebla cerró 2025 con más de 17.6 millones de visitantes y una derrama económica superior a 20 mil millones de pesos. La estadía promedio registrada en los primeros nueve meses de 2026, todavía inferior a dos noches, ayuda a explicar la importancia que la administración estatal concede a desarrollar productos turísticos fuera de los circuitos más conocidos.

En este proceso, el turismo comunitario ocupa un lugar prioritario. López-Malo señala que Puebla cuenta con más de 320 experiencias turísticas comunitarias relacionadas con la gastronomía, las artesanías, la naturaleza y las tradiciones regionales. La propuesta busca que los visitantes conozcan directamente los lugares donde se elaboran productos, se preparan alimentos tradicionales y se conservan conocimientos transmitidos entre generaciones. Para las comunidades anfitrionas, estas actividades representan oportunidades de participar en la economía turística mediante servicios y experiencias que ellas mismas pueden ofrecer.
La Secretaría trabaja en la capacitación y el acompañamiento de los prestadores de servicios, así como en el otorgamiento de distintivos que contribuyan a fortalecer la calidad de sus experiencias. En julio de 2026, el gobierno estatal informó sobre 106 distintivos entregados a prestadores de 45 municipios y el fortalecimiento de experiencias comunitarias distribuidas en distintas regiones de Puebla. La preparación de quienes reciben a los visitantes resulta importante para ofrecer servicios adecuados, organizar las actividades y facilitar su incorporación a los canales de comercialización turística.

La funcionaria describe una oferta en la que las casas de artesanas y artesanos puedan recibir visitantes interesados en conocer sus técnicas de trabajo, y donde las actividades productivas tradicionales se conviertan en espacios para compartir conocimientos. La participación de cocineras, productores y familias permite que el viajero tenga contacto con las personas que conservan esas prácticas. Para López-Malo, el crecimiento de estas experiencias debe traducirse en ingresos y nuevas oportunidades para quienes viven en las comunidades, además de ampliar las opciones disponibles para el visitante.
La comercialización representa otra parte del desafío. Una experiencia puede resultar atractiva, pero necesita información clara, mecanismos de reservación y canales que faciliten su contratación. Puebla trabaja con agencias de viajes en línea, conocidas como OTA, para dar mayor visibilidad a su oferta y acercarla a nuevos consumidores. Esa incorporación exige que los prestadores comunitarios desarrollen capacidades comerciales y operativas que les permitan participar en un mercado donde los viajeros acostumbran consultar disponibilidad y contratar servicios antes de llegar.
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El estado cuenta además con 12 Pueblos Mágicos, cuya diversidad ofrece posibilidades para distribuir las visitas entre destinos con distintas vocaciones. A ello se suman actividades de aventura, naturaleza, gastronomía y turismo cultural. López-Malo considera que la identidad de Puebla se encuentra especialmente en las personas que mantienen vivas sus tradiciones, desde las cocineras que conservan recetas familiares hasta los artesanos que transforman materiales en objetos representativos de sus comunidades. Esa participación es la que busca fortalecer mediante experiencias en las que el conocimiento local tenga un lugar central.
El reto consiste también en medir qué ocurre con los beneficios generados. La Secretaría registra indicadores como afluencia, ocupación hotelera, estadía promedio y derrama económica, pero la funcionaria señala que también interesa conocer cómo participan en esa actividad hoteles, restaurantes, transportistas, guías de turistas, artesanos y cocineras tradicionales. Identificar esa distribución resulta especialmente relevante para una estrategia que pretende llevar visitantes hacia regiones distintas de los principales centros de concentración turística.

En sus respuestas, López-Malo identifica la promoción, la capacitación, la certificación y el desarrollo de nuevos productos como partes de una misma política. Bajo la administración del gobernador Alejandro Armenta Mier, la Secretaría busca que el aumento de visitantes se acompañe de mejores condiciones para quienes prestan servicios turísticos. Los resultados de esa estrategia dependerán, entre otros factores, de la permanencia de las nuevas rutas aéreas, la capacidad para vender experiencias comunitarias y el crecimiento de la estadía promedio.
Al imaginar cómo debería encontrarse Puebla dentro de cinco años, la secretaria habla de un estado mejor conectado, con servicios más profesionales y mayores oportunidades para artesanos, cocineras tradicionales, jóvenes y familias vinculadas al turismo. También espera que los visitantes puedan recorrer más regiones y encontrar motivos para regresar. Su aspiración es que esas transformaciones no alteren los conocimientos, las costumbres y el patrimonio que distinguen a las comunidades anfitrionas.
La posibilidad de desarrollar el turismo comunitario sin comprometer su autenticidad exige decisiones sobre capacitación, promoción y comercialización. A medida que una experiencia atrae más visitantes, también crecen las necesidades de organización, calidad de servicio y participación de sus habitantes. Para Puebla, uno de los asuntos centrales será conseguir que esa expansión fortalezca las actividades locales y conserve la capacidad de las comunidades para decidir cómo comparten sus tradiciones.
El próximo 29 de octubre, en Puebla, el estado participará como uno de los tres finalistas de la categoría Destino Turístico del Año en la ceremonia del Ángel del Turismo 2026, junto con Yucatán y Puerto Vallarta. La nominación coincide con una etapa de ampliación de su conectividad aérea y fortalecimiento de su oferta comunitaria. Los siguientes resultados permitirán conocer si esos esfuerzos consiguen que los visitantes permanezcan más noches, recorran nuevas regiones y generen mayores oportunidades económicas para las familias que participan en el turismo poblano.
Nota: A los tres nominados de la categoría Destino Turístico del Año les extendimos la invitación para aceptar una entrevista, y las estamos publicando en el orden en que han ido respondiendo.






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