Finalista en Gestión Pública en Turismo de Reuniones del Ángel del Turismo 2026, el Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta defiende una estrategia que considera el impacto económico, el conocimiento, la inclusión y los beneficios para las comunidades al decidir qué congresos y convenciones buscar.

Un congreso médico puede dejar en una ciudad algo más que habitaciones ocupadas y consumo en restaurantes. También puede abrir oportunidades de capacitación para los profesionales de la salud, becas para estudiantes de medicina e incluso consultas o procedimientos médicos para habitantes del destino. Es uno de los ejemplos que utiliza el Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta para explicar por qué el valor de un evento no debería calcularse exclusivamente por el dinero que genera durante los días de su celebración.

Esa manera de evaluar los congresos forma parte de la estrategia con la que Puerto Vallarta, Jalisco, busca competir en la industria de reuniones. El Fideicomiso considera que su responsabilidad consiste en articular a los participantes del sector turístico para facilitar el trabajo de los organizadores, ofrecerles servicios de calidad y procurar que los encuentros que llegan a la ciudad también produzcan beneficios para sus habitantes. La institución es una de las tres finalistas de Gestión Pública en Turismo de Reuniones del Ángel del Turismo 2026.

La derrama económica sigue siendo un indicador importante. En 2024, Puerto Vallarta recibió 67 congresos, que generaron aproximadamente 55,000 cuartos-noche y una derrama estimada de 2,437 millones de pesos, según cifras difundidas por el destino. Los eventos también contribuyen a complementar la actividad turística en los meses de menor demanda vacacional. Pero, para el organismo de promoción, esas cifras no alcanzan a describir todas las consecuencias que una reunión puede tener sobre la ciudad.

Al evaluar el legado de un encuentro, el Fideicomiso considera otros elementos: conocimiento compartido, oportunidades de capacitación, vinculación profesional y visibilidad para el destino. Algunos acontecimientos tienen un importante retorno mediático, mientras otros pueden aportar beneficios menos visibles para determinados sectores de la población. En el caso de los congresos médicos, por ejemplo, la institución señala que realiza gestiones para facilitar la participación de estudiantes y profesionales locales en actividades académicas, además de procurar acciones que beneficien directamente a la comunidad.

Los congresos médicos permiten compartir conocimientos y abrir oportunidades de capacitación para profesionales del destino

La posibilidad de extender esos beneficios ha encontrado un aliado en la Red de Asociaciones Altruistas de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, una agrupación de organizaciones civiles dedicadas a distintas causas sociales y ambientales. El Fideicomiso señala que lleva más de diez años promoviendo la vinculación entre congresos y proyectos de responsabilidad social, con el propósito de que parte de los recursos y las oportunidades generadas por los encuentros lleguen a sectores que habitualmente permanecen fuera de la actividad turística.

La colaboración comprende una red de más de 25 asociaciones y permite ofrecer apoyos e incentivos a determinados eventos que incorporan acciones con beneficio social o ecológico. Los organizadores pueden encontrar, a través de ese vínculo, posibilidades para desarrollar iniciativas relacionadas con la conservación ambiental, la inclusión y la atención a grupos vulnerables. Es un modelo que busca conectar necesidades existentes en la comunidad con la capacidad de convocatoria y los recursos de los congresos y convenciones.

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El Fideicomiso también destaca las condiciones de accesibilidad e inclusión del Centro Internacional de Convenciones de Puerto Vallarta (CICPV), uno de los principales recintos de la ciudad. Además de instalaciones accesibles, cuenta con área de lactancia y ludoteca, servicios que facilitan la participación de personas con distintas necesidades familiares. En sus respuestas, la institución menciona también oportunidades laborales para jóvenes con autismo y síndrome de Down, como parte de una visión que aspira a ampliar los beneficios de la actividad turística.

Los detalles de bienvenida reflejan la hospitalidad de Puerto Vallarta hacia los profesionales de reuniones

La coordinación que permite desarrollar estas iniciativas tiene antecedentes en la apertura del Centro Internacional de Convenciones en 2008. A partir de entonces, de acuerdo con el Fideicomiso, se fortaleció un clúster que reúne a organismos de promoción, autoridades, hoteleros, recintos y proveedores especializados. Su función consiste en articular propuestas para atraer congresos, exposiciones, convenciones, lanzamientos de productos y viajes de incentivo, aprovechando la infraestructura y las experiencias que ofrece Puerto Vallarta.

El modelo se extiende a la operación de los llamados eventos de ciudad, que involucran distintos espacios y servicios del destino. La recepción puede comenzar desde la llegada al aeropuerto y continuar en hoteles, centros de convenciones o espacios públicos destinados a actividades sociales. Para los organizadores, esa coordinación significa disponer de interlocutores capaces de vincular las necesidades de un encuentro con las empresas y dependencias que deben participar para llevarlo a cabo.

Entre los antecedentes que el Fideicomiso identifica como resultado de esa colaboración está el Tianguis Turístico México 2012, celebrado del 25 al 28 de marzo en Puerto Vallarta y Riviera Nayarit. Fue la primera edición itinerante del encuentro, después de décadas de realizarse en Acapulco. Aquella experiencia exigió la participación conjunta de dos destinos y mostró la capacidad de la región para recibir una de las principales plataformas de negocios de la industria turística mexicana.

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La colaboración continúa siendo indispensable desde las primeras etapas de una candidatura. El Fideicomiso explica que, durante las visitas de inspección, procura involucrar a las autoridades, cámaras empresariales, asociaciones, hoteles y proveedores relacionados con el evento. Cada participante aporta información y capacidades diferentes para responder a los requerimientos del organizador. Esa coordinación resulta especialmente importante cuando la decisión sobre una sede depende de factores que van más allá del costo de contratación de un recinto.

Sin embargo, la institución reconoce que el mayor desafío no está únicamente en coordinar a los participantes del destino, sino en decidir por qué eventos conviene competir. Su postura es que las ciudades deben identificar sus fortalezas, comprender qué tipos de encuentros pueden atender satisfactoriamente y evitar prácticas comerciales que terminen perjudicando a otros destinos. Considera indispensable mantener criterios profesionales y éticos en las candidaturas, con la conciencia de que ninguna ciudad reúne las condiciones ideales para recibir cualquier evento.

Conocer personalmente el destino permite a los organizadores descubrir experiencias para sus futuros eventos

Esa reflexión adquiere relevancia en una industria donde los destinos compiten por atraer reuniones capaces de generar ingresos, ocupación hotelera y actividad para numerosas empresas. Elegir una sede también implica evaluar la especialización de los servicios, la conectividad, las necesidades de los asistentes y las oportunidades de vinculación con los sectores económicos y académicos locales. Desde la perspectiva del Fideicomiso, conocer esas diferencias debería ayudar a construir propuestas más adecuadas para los organizadores y a establecer una competencia más profesional entre destinos.

Al hablar de los próximos años, el organismo insiste en que la responsabilidad social y ambiental tendría que formar parte de los portafolios que ofrecen las ciudades para atraer eventos. La posibilidad de vincular una convención con proyectos comunitarios debería considerarse desde la planeación, junto con otros aspectos de la organización. También identifica un obstáculo que sigue pendiente de resolver: el costo de producir encuentros con materiales reciclables o biodegradables y con mayores niveles de eficiencia energética y aprovechamiento de recursos.

Para el Fideicomiso, esas exigencias plantean decisiones que involucran tanto a los destinos como a organizadores y proveedores. La sostenibilidad requiere soluciones operativas y presupuestos capaces de sostenerlas, especialmente cuando incorporar mejores materiales o tecnologías incrementa los costos de producción. Su experiencia con las asociaciones civiles ofrece una vía para trabajar el componente social, aunque reconoce que avanzar en la dimensión ambiental sigue representando dificultades económicas.

El próximo 29 de octubre, en Puebla, el Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta participará como finalista de Gestión Pública en Turismo de Reuniones durante la ceremonia del Ángel del Turismo 2026. La nominación reconoce una labor de promoción y articulación que busca atraer encuentros y ampliar sus beneficios para el destino. En sus respuestas, el organismo deja planteado un criterio para los próximos años: además de comprobar cuánto dinero genera un congreso, será necesario identificar qué conocimientos, oportunidades y mejoras permanecen en la ciudad cuando los participantes regresan a casa.

Nota: A los tres finalistas de la categoría Gestión Pública en Turismo de Reuniones les extendimos la invitación para aceptar una entrevista, y las estamos publicando en el orden en que han ido respondiendo.

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