El Primer Congreso Gastronómico Internacional Sabores de Nuestra Tierra 2026 reunirá a representantes de 13 países en un encuentro que busca convertir a la cocina en un espacio para el intercambio cultural, la formación profesional y la promoción turística.
Tlaxcala será el punto de encuentro de cocinas, tradiciones y culturas cuando del 31 de agosto al 2 de septiembre reciba el Primer Congreso Gastronómico Internacional Sabores de Nuestra Tierra 2026. La convocatoria reunirá a chefs, cocineros, estudiantes, restauranteros y aficionados provenientes de México y de otros doce países de Europa, Centro y Sudamérica, con una propuesta que va más allá del intercambio de recetas: utilizar la gastronomía como un espacio para compartir conocimiento, identidad y turismo.
El encuentro nace por iniciativa de tres cocineros que comparten una misma convicción: la chef boliviana Alejandra Michell y los chefs mexicanos Heriberto Aguilar Jiménez y Felipe Santiago imaginaron un espacio donde las recetas fueran apenas el punto de partida para compartir historia, identidad y tradición. La reseña del congreso resume esa visión con una frase sencilla: cada participante llegará con sus técnicas, sus ingredientes y el legado culinario de su tierra, convencido de que cocinar también es una forma de preservar la memoria de los pueblos.

La primera edición incluirá conferencias magistrales, concursos, premios y reconocimientos, además de actividades abiertas a un público amplio. Los organizadores han concebido el congreso como un espacio donde puedan convivir profesionales de la gastronomía, estudiantes, productores, restauranteros, amas de casa y cualquier persona interesada en la cocina. Esa vocación incluyente responde a una idea sencilla, expresada por el chef Felipe Santiago: «la cocina es para todos«.

La elección de Tlaxcala tampoco es casual. En los últimos años, la gastronomía se ha consolidado como uno de los grandes motivadores de viaje y como una herramienta para fortalecer la identidad de los destinos. En ese contexto, el estado encuentra en este congreso una oportunidad para mostrar su riqueza culinaria, su patrimonio cultural y su capacidad para recibir encuentros internacionales que trascienden el intercambio académico y generan una experiencia vinculada con el territorio.
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Los organizadores aspiran a que los asistentes no sólo regresen con nuevas técnicas o contactos profesionales, sino también con una comprensión más amplia de la diversidad gastronómica que caracteriza a América Latina y Europa. La presencia de delegaciones internacionales permitirá contrastar ingredientes, procesos, costumbres y formas de entender la cocina desde realidades muy distintas, enriqueciendo el diálogo entre culturas a través de uno de sus patrimonios más universales: la comida. La participación de representantes de 13 países confirma esa vocación internacional con la que nace el proyecto y su intención de construir puentes entre distintas tradiciones culinarias.

Más allá de la programación, el congreso también busca proyectar a Tlaxcala como un destino donde la gastronomía puede convertirse en un motivo de viaje. La cocina forma parte de la identidad cultural de los pueblos, pero también representa una oportunidad para fortalecer el turismo, impulsar a los productores locales y mostrar al visitante la riqueza de un estado que ha encontrado en sus sabores una forma de contar su historia.

Si el proyecto logra consolidarse, Tlaxcala no sólo habrá sumado un nuevo encuentro a su calendario. Habrá encontrado una manera de proyectar su identidad a través de aquello que mejor cuenta la historia de un territorio: los sabores que nacen de su gente y que, compartidos alrededor de una mesa, tienen la capacidad de acercar culturas que hablan distintos idiomas, pero entienden el mismo lenguaje cuando comienza una buena comida.







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