El verdadero legado de un congreso no se mide al cerrar las puertas del recinto, sino en las decisiones que provoca después. ENFOQUE 2026 reunió en León a más de 200 profesionales para hablar de liderazgo, destinos, seguridad, inteligencia artificial y el futuro de la industria de reuniones.
El XVI Congreso de MPI México Chapter terminó en la Ex Hacienda Cruz de Cantera, con una cena temática convertida en “Sala de Despecho”, música, humor y una producción diseñada para que la clausura no se sintiera como un trámite. Momentos antes, Hugo Rosas había planteado la pregunta que terminó dando sentido a todo lo ocurrido en León: “El tema es qué hacemos después de los eventos”.
Durante tres días, más de 200 profesionales participaron en un programa que llevó a MPI México Chapter fuera de la Ciudad de México y confirmó que el Bajío puede recibir, producir y enriquecer una conversación nacional. Sin embargo, el verdadero resultado no está solamente en la asistencia, los salones utilizados o las encuestas de satisfacción. Está en las ideas que cada participante decidió llevarse consigo.
La inauguración ya había marcado una dirección. María Guadalupe Robles León, secretaria de Turismo e Identidad de Guanajuato, explicó que el turismo representa 8.1% del producto interno bruto estatal y que 3.5 puntos corresponden a la industria de reuniones. No habló únicamente de ocupación hotelera: habló de empleo, cadenas productivas, conocimiento y legado.
Esa misma conversación adquirió mayor profundidad en el panel moderado por Eduardo Chaillo, donde participaron Robles León; Roberto Monroy, secretario de Turismo de Michoacán y presidente de ASETUR; Hugo Rosas, presidente de MPI México Chapter, y Ricardo Sánchez Manzanares, presidente de MPI Bajío Occidente Mexicano.

Ahí se planteó que los destinos necesitan compartir información, construir indicadores comunes y dejar de competir como territorios aislados. Monroy defendió la visión de “un solo México” y propuso una regionalización que permita compartir capacidades y casos de éxito. Robles León expuso el trabajo del Observatorio Turístico de Guanajuato y la integración de los clústeres económicos a la estrategia de reuniones. Rosas advirtió que la industria continúa siendo enviada a la ventanilla de Turismo, aunque su impacto alcanza Economía, Educación, Salud y prácticamente cualquier actividad productiva. Sánchez Manzanares recordó que el éxito de León no surgió de una campaña reciente, sino de décadas de continuidad entre recintos, hoteles, restauranteros, autoridades y proveedores.
El congreso también dejó claro que la transformación de la industria no depende solamente de tecnología o infraestructura. Depende de las personas.

Ari Borovoy habló de resiliencia desde una trayectoria construida entre bancas, rupturas, discos que no se vendieron y proyectos que parecían imposibles. Paola Contreras y Rick Magaña recordaron que un evento se conserva por lo que hace sentir y que “el contenido es el nuevo souvenir”. Brenda Belmares, en una dinámica de conexiones, mostró que el networking pierde valor cuando se limita al intercambio de tarjetas y lo recupera cuando genera confianza.
Víctor Vergara colocó la seguridad en el lugar que pocas veces ocupa: desde la primera reunión de planeación. No como un servicio aislado ni como un gasto que se calcula al final, sino como parte de la experiencia del asistente. Su intervención recordó que los primeros minutos de una emergencia pueden definir el desenlace, que la autoridad debe ser aliada y que un evento seguro no se mide solamente por la ausencia de heridos, sino por la capacidad de anticipar, responder y aprender.

Hugo Oliveras llevó la conversación a un terreno profundamente personal. Tres derrames cerebrales, cirugías de alta complejidad, rehabilitación, nuevas pérdidas y el regreso al deporte desembocaron en una idea que trascendió la historia del piloto: no siempre elegimos lo que ocurre, pero sí lo que hacemos con ello. Su conferencia sobre coraje, gratitud y resiliencia fue también una defensa de la ayuda profesional, la disciplina, la familia y el propósito.
En la segunda jornada, Roberto Gaudelli utilizó a Coca-Cola para explicar por qué las marcas turísticas memorables no se construyen cambiando logotipos con cada administración. Habló de consistencia, diversificación de productos, conocimiento del consumidor, inteligencia artificial y presencia permanente en los mercados. Su crítica a los funcionarios que llegan a las ferias con folletos, sin comprender qué busca el mercado al que pretenden conquistar, tocó uno de los problemas más persistentes de la promoción de destinos.
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Saskia de Winter puso el énfasis en las capacidades humanas que la inteligencia artificial no reemplaza: presencia, autoconocimiento, fortaleza emocional, colaboración y manejo de la incertidumbre. Ricardo Calderón de la Barca trasladó el fútbol a las organizaciones para explicar que un líder no es quien acumula autoridad, sino quien hace que las cosas sucedan. “Hay líderes que levantan trofeos y líderes que levantan personas”, dijo en una conferencia que habló de visión, comunicación, confianza, pertenencia y propósito.
Bernardo Larraguivel demostró que el audiovisual no es el espectáculo, sino el lenguaje. Audio, iluminación, video y escenografía sólo adquieren sentido cuando ayudan a contar una historia. Su Modelo Huella propuso pensar cada evento desde la historia, el usuario, la emoción, el lenguaje, el legado y la acción. La pregunta no es cuántos metros de pantalla se instalaron, sino qué recordará la audiencia una semana después.

Eduardo Yarto trasladó esa misma lógica al Mundial 2026. México no ganó el torneo, pero demostró una capacidad de anfitrionía difícil de reproducir. El desafío, dijo, consiste en convertir esa exposición global en una estrategia de largo plazo para el turismo y la industria de reuniones. El Mundial terminó; la ventana para capitalizarlo sigue abierta.
Rick Magaña añadió una responsabilidad que suele permanecer fuera del escenario: la prevención de la trata de personas. Los profesionales de eventos no son policías, pero sí testigos privilegiados capaces de reconocer patrones, activar protocolos y evitar que la movilidad, el hospedaje o la subcontratación se conviertan en espacios invisibles para la explotación.
León también habló fuera de Poliforum. La cena “Tierra y Luz” en la Ex Hacienda Ibarrilla, el patrimonio del Centro Histórico, el Barrio de San Juan de Dios y la visita a Suelas Lozano mostraron cómo un destino puede integrar gastronomía, identidad, producción y vocación económica a la experiencia de un congreso.
Al clausurar, Ricardo Sánchez Manzanares habló de alianzas. Armando Manuel Gasca García reconoció el trabajo conjunto de autoridades, asociaciones, recintos, iniciativa privada y medios especializados. Hugo Rosas eligió no declarar exitoso el congreso. Dijo que ese resultado tendría que expresarlo cada participante a partir de lo que hiciera después.
Quizá ésa sea la mejor forma de medir ENFOQUE 2026.
No por lo que sucedió durante dos días y medio en León, sino por las conversaciones, decisiones, alianzas y cambios que comiencen ahora, cuando todos han vuelto a casa.





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