Los resultados presentados por Expo Guadalajara durante 2025 son una noticia importante para la industria de reuniones mexicana. También ofrecen una oportunidad para observar algo que está ocurriendo silenciosamente en algunos de los grandes recintos del mundo: su papel dentro del ecosistema está cambiando.
Durante mucho tiempo, el éxito de un centro de exposiciones podía medirse a partir de variables relativamente simples. Cuántos eventos recibía. Cuántos metros cuadrados comercializaba. Cuántos visitantes cruzaban sus puertas cada año. Bajo esa lógica, los números presentados por Expo Guadalajara son contundentes: 491 eventos, más de 17 mil expositores y 2.2 millones de visitantes durante 2025.
Sin embargo, el primer informe del Lic. José Andrés Orendáin De Obeso como presidente del Comité Técnico de Expo Guadalajara deja ver una conversación más amplia. Una parte importante de las acciones emprendidas durante el último año no estuvo orientada únicamente a ocupar espacios, sino a fortalecer la capacidad del recinto para atraer oportunidades, construir alianzas internacionales, desarrollar eventos propios y generar condiciones que impacten a toda la cadena de valor.

Ahí aparecen iniciativas como SICON, desarrollada junto con IFEMA Madrid; la segunda edición de México Hospitality Expo en colaboración con Fira Barcelona; o el acuerdo alcanzado con Koelnmesse, uno de los actores más relevantes de la industria ferial europea. No son movimientos aislados. Reflejan una estrategia que busca posicionar a Guadalajara dentro de conversaciones globales que van mucho más allá de la operación cotidiana de un recinto.
Algo similar ocurre con la inversión en infraestructura. Los casi 98 millones de pesos destinados a proyectos de mejora durante el periodo incluyen remodelaciones, digitalización, fortalecimiento operativo y acciones relacionadas con la experiencia de los usuarios. A primera vista podrían parecer trabajos de mantenimiento. En realidad forman parte de una competencia cada vez más intensa entre destinos que buscan atraer congresos, exposiciones y eventos internacionales.
La conversación también parece reflejarse fuera de Expo Guadalajara. Al presentar el informe, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, adelantó proyectos ejecutivos para fortalecer el entorno urbano del recinto, incluyendo soluciones viales, espacio público y la futura Línea 5 que conectará el Aeropuerto Internacional de Guadalajara con el centro de la ciudad, ofreciendo una alternativa directa para los visitantes que participan en exposiciones y congresos. La presidenta municipal de Guadalajara, Verónica Delgadillo, destacó por su parte el papel de Expo Guadalajara como generador de oportunidades, desarrollo, empleo y derrama económica para miles de personas. Más que declaraciones protocolarias, ambos mensajes reflejan cómo la conversación alrededor del recinto se conecta cada vez más con temas de competitividad urbana, movilidad y desarrollo económico.
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La sostenibilidad también aparece como un componente estratégico. El aumento en la capacidad de generación solar, la captación pluvial, el reciclaje de materiales y las herramientas para medir la huella de carbono muestran cómo algunos recintos comienzan a responder a exigencias que hoy forman parte de los procesos de selección de muchos organizadores internacionales.

Quizá por eso una de las frases más interesantes del informe no está relacionada con los récords alcanzados, sino con la idea expresada por José Andrés Orendáin de que el éxito de Expo Guadalajara pertenece también a hoteles, restaurantes, transporte, comercio, turismo, servicios, industria y autoridades. La afirmación puede parecer protocolaria, pero describe con bastante precisión la forma en que funciona la industria de reuniones. Ningún recinto genera por sí solo una derrama de 59 mil millones de pesos. Lo que genera ese impacto es la suma de múltiples actores trabajando alrededor de una misma plataforma.
Tal vez ahí se encuentre la conversación más interesante detrás de este informe. Los grandes recintos siguen siendo espacios donde ocurren eventos. Pero cada vez parecen asumir con mayor claridad otra función: convertirse en articuladores de desarrollo económico, turístico y empresarial para las ciudades que los albergan.
Y si esa tendencia continúa, la pregunta para la industria ya no será únicamente cuántos eventos puede recibir un recinto. La pregunta será cuánto puede contribuir al crecimiento de todo el ecosistema que lo rodea.

