Cada verano, Puebla vuelve a vivir uno de los momentos que mejor la definen. No se trata únicamente del inicio de la temporada del chile en nogada, sino del regreso de una tradición que moviliza al campo, llena los restaurantes, atrae visitantes y confirma por qué la gastronomía puede convertirse en uno de los mayores activos turísticos de un destino.
Entre la leyenda que lo sitúa en 1821 como un homenaje a Agustín de Iturbide y la evidencia histórica que lo ubica como resultado de la evolución de la cocina conventual poblana, el chile en nogada terminó por convertirse en uno de los símbolos gastronómicos más reconocibles de México. Pero su vigencia no depende únicamente de esa historia. Depende de que cada año, cuando la nuez de Castilla, la granada y las frutas de temporada llegan a su punto óptimo, miles de personas encuentran una razón para viajar a Puebla.
Con ese mensaje, el Gobierno del Estado presentó oficialmente la Temporada del Chile en Nogada 2026, una estrategia que busca consolidar a este platillo como un producto turístico capaz de generar desarrollo económico desde el campo hasta la mesa.

La secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, anunció que la expectativa para este año es comercializar 4 millones 450 mil chiles en nogada, con una derrama económica superior a 2 mil millones de pesos. Sin embargo, insistió en que el verdadero alcance de la temporada no puede medirse únicamente por esas cifras.
La cadena de valor, explicó, comienza mucho antes de que el platillo llegue a un restaurante. Más de 220 unidades de producción familiar, 70 cocinas tradicionales distribuidas en 11 municipios y alrededor de 2 mil establecimientos participan en una temporada que involucra a comunidades enteras.

Uno de los anuncios relevantes fue el convenio firmado entre CANIRAC Puebla y la Secretaría de Desarrollo Rural para que los restaurantes afiliados adquieran directamente los ingredientes producidos en la región del Izta-Popo, fortaleciendo así el vínculo entre productores y restauranteros.
La apuesta, además, busca ir más allá de la gastronomía. En municipios como Calpan y San Nicolás de los Ranchos, los visitantes podrán recorrer huertos, conocer el origen de los ingredientes y participar en talleres donde familias poblanas abren las puertas de sus propias cocinas para compartir la preparación tradicional del platillo.
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Para Juan José Sánchez Martínez, presidente de CANIRAC Puebla, hablar del chile en nogada es hablar de la identidad del estado. Detrás de cada receta, dijo, existe el trabajo de productores, cocineras tradicionales, chefs, meseros, proveedores y comunidades que han mantenido viva una tradición transmitida de generación en generación.
Ese mismo mensaje fue retomado por Ignacio Alarcón Rodríguez Pacheco, presidente nacional de CANIRAC, quien destacó que la gastronomía representa mucho más que cultura: es una actividad que impulsa empleo, fortalece economías locales y posiciona a Puebla como uno de los grandes referentes gastronómicos de México. Recordó además que el sector restaurantero aporta actualmente 3.89 % del Producto Interno Bruto nacional, reúne más de 750 mil unidades de negocio y mantiene una creciente participación de mujeres emprendedoras.

La dimensión social de la temporada también estuvo presente en la voz de Esperanza García Ramos, cocinera tradicional de Calpan, quien extendió la invitación para visitar Puebla y conocer de cerca el trabajo de campesinos, cocineras y familias que durante meses preparan la llegada de esta temporada.
En representación de la Secretaría de Turismo del Gobierno de México, Miguel Aguiñiga Rodríguez, titular de la Unidad de Innovación, Sustentabilidad y Profesionalización Turística, señaló que la gastronomía se ha convertido en uno de los principales promotores de México ante el mundo y subrayó que el chile en nogada representa no sólo los colores y sabores del país, sino también una cadena productiva que beneficia a comunidades enteras.
Quizá esa sea la mayor fortaleza de esta temporada. Puebla no está invitando únicamente a degustar uno de los platillos más emblemáticos de la cocina mexicana. Está invitando a recorrer el territorio donde nace, conocer a quienes lo hacen posible y entender por qué, más de dos siglos después, el chile en nogada sigue siendo una tradición viva capaz de convertir la historia, el campo y la hospitalidad poblana en una experiencia para viajar.





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