Dirigió aerolíneas estadounidenses en seis países de América Latina, trabajó en sus oficinas centrales y formó a seis profesionales que llegaron a ocupar direcciones generales. Pero uno de los episodios que más marcaron la trayectoria de Josué Meza Arellano ocurrió cuando un accidente aéreo lo enfrentó a la posibilidad de perder su carrera.

El 1 de enero de 1985, el vuelo 980 de Eastern Air Lines se estrelló contra el monte Illimani, en Bolivia. Murieron las 29 personas que viajaban a bordo. El avión había salido de Asunción, Paraguay, con destino a Estados Unidos y una escala prevista en La Paz. Para Josué Meza Arellano, entonces responsable de la operación de la aerolínea en Paraguay, aquella tragedia significó una de las pruebas profesionales más difíciles de su vida.

Meza no estaba en Asunción cuando ocurrió el accidente. Había viajado a Lima para pasar las fiestas con sus padres y su pequeño hijo, sin informar a sus superiores. Consideró que, por tratarse de una temporada de escasa actividad, podía ausentarse dejando la operación encargada. Cuando su jefe intentó localizarlo para coordinar la respuesta ante las autoridades, la prensa y las familias de las víctimas, descubrió que había salido del país sin autorización. Su reacción fue inmediata: decidió despedirlo y envió a un representante desde Miami para hacerse cargo de la situación.

Sin conocer todavía la decisión de su superior, Meza consiguió regresar a Asunción después de un viaje de aproximadamente nueve horas, con varias escalas. Al llegar asumió la conducción de la crisis y durante ocho días trabajó intensamente para atender las consecuencias del accidente. Cuando el representante enviado desde Miami le comunicó que estaba despedido, respondió que continuaría trabajando a su lado hasta superar la emergencia. La tragedia exigía atender a las autoridades, responder a la prensa y mantener la comunicación con las familias de las víctimas, responsabilidades que decidió asumir independientemente de su situación laboral.

Su jefe terminó reconsiderando el despido después de recibir los informes sobre la manera en que había enfrentado la crisis. Meza conservó su puesto, pero aquella experiencia modificó para siempre una de sus prácticas profesionales. “Desde ese entonces nunca he dejado de informar a mis superiores. Así salga por mediodía, dónde estoy y cuál es mi contacto”, recuerda. Han transcurrido más de cuatro décadas y sigue considerando esa lección fundamental para cualquier ejecutivo que deba responder por una operación, especialmente en una industria como la aviación comercial, donde una emergencia puede exigir decisiones inmediatas desde distintos países.

Boeing 727 de Eastern Air Lines, modelo utilizado en el vuelo 980 accidentado en Bolivia.
Fotografía: Felix Goetting / Wikimedia Commons. Licencia GFDL 1.2. Fuente original · Texto de la licencia

La historia de Josué Meza Arellano, finalista del Ángel del Turismo 2026 en la categoría Trayectoria Profesional o Empresarial, comenzó mucho antes de aquel episodio. Nació en Perú y ha dedicado su vida laboral a la aviación comercial. Hace 28 años estableció su residencia en México, país cuya nacionalidad adquirió junto con su familia y al que se refiere con especial orgullo. Su carrera lo llevó a ocupar la dirección general de cuatro aerolíneas norteamericanas en seis países latinoamericanos, además de trabajar en las oficinas centrales de una compañía en Estados Unidos. Esa experiencia le permitió conocer distintas formas de hacer negocios, relacionarse con los gobiernos, dirigir equipos y entender las particularidades culturales de cada mercado.

Una de las decisiones que abrió ese camino la tomó cuando trabajaba en las oficinas centrales de Braniff International, en Dallas, Texas. Para un ejecutivo latinoamericano, llegar a la sede corporativa de una aerolínea estadounidense representaba una oportunidad poco frecuente. Meza llevaba dos años ahí cuando decidió solicitar su traslado a cualquier país de América Latina. Extrañaba Perú y quería regresar a la región, aunque ello significara abandonar una posición que muchos habrían preferido conservar. Sus superiores se sorprendieron, pero aceptaron su petición y lo enviaron a Paraguay como director de la aerolínea.

Panorama Turístico: La industria que estamos construyendo

Era joven y debía aprender a trabajar en un país con una cultura y una realidad distintas de las que conocía. Aquella primera experiencia internacional le abrió la puerta a otras responsabilidades en América Latina. Con los años comprendió que dirigir una aerolínea exige conocer las operaciones aeroportuarias, las ventas, las relaciones institucionales y las particularidades de cada mercado. En una actividad que conecta ciudades, moviliza viajeros y sostiene buena parte de los desplazamientos turísticos y de negocios, las decisiones comerciales también dependen de entender cómo funciona cada país. Para Meza, trabajar con empleados de distintas nacionalidades y relacionarse con autoridades, clientes y medios de comunicación fue tan importante como conocer el funcionamiento de las compañías que dirigía.

Josué Meza durante un encuentro institucional, testimonio de su trayectoria en la aviación comercial

Desde joven adquirió el hábito de escribir a mano sus reuniones, acuerdos y decisiones. Lo hizo en cada país donde trabajó, independientemente de la responsabilidad que ocupara. Anotaba fechas, conversaciones y compromisos en cuadernos que terminaron convirtiéndose en bitácoras de su vida profesional. Cuando alguien preguntaba qué se había acordado meses atrás o por qué se había tomado determinada decisión, podía recurrir a sus apuntes y encontrar una respuesta precisa. Todavía conserva esas libretas, incluso después de que la tecnología transformó los sistemas de información de las empresas.

Esa disciplina contrastaba con otra característica de sus primeros años como director general: quería involucrarse personalmente en prácticamente todo. Le interesaba conocer lo que sucedía en el aeropuerto, las ventas, la contabilidad, los impuestos y las relaciones con la prensa. Consideraba que, por ser la máxima autoridad de la empresa en cada país, debía mantenerse enterado de cada detalle. Con el tiempo comenzó a delegar mayores responsabilidades en sus gerentes, procurando que cada uno dominara su especialidad y tuviera autonomía para tomar decisiones. Él podía concentrarse en coordinar los esfuerzos, representar a la compañía y atender los asuntos que requerían su intervención. “Desde que empecé a delegar, no sabes los tremendos resultados que obtuve”, recuerda.

Lee también: Lo que Hollywood puede enseñarle a México sobre promoción turística

Uno de los ejecutivos que más influyó en su manera de dirigir fue Peter Dolara, vicepresidente sénior de American Airlines para América Latina. Meza lo recuerda por sus ideas adelantadas, su orientación comercial y su capacidad para rodearse de profesionales sobresalientes. Dolara procuraba que cada integrante de su equipo estuviera preparado para asumir mayores responsabilidades y mantenía identificadas a las personas que podían ocupar las posiciones de sus superiores. Meza comprendió el alcance de esa práctica cuando le tocó presentar su propia renuncia.

Josué Meza Arellano, a la izquierda, junto a otro ejecutivo durante su carrera internacional

En aquel momento dirigía la operación de American Airlines en Panamá y había recibido una propuesta para incorporarse a una aerolínea competidora en Venezuela. Decidió aceptarla y comunicó personalmente su decisión a Dolara. Su jefe escuchó las razones, le dio una palmada en la espalda y le aseguró que, si algún día deseaba regresar, bastaría con llamarlo. Al día siguiente, la persona designada para sustituirlo ya viajaba hacia Panamá. Dolara había preparado la sucesión con tal anticipación que la salida de su director no comprometía la continuidad de la operación.

Meza comenzó entonces a preparar a sus colaboradores para asumir puestos superiores, incluso si eso significaba que eventualmente dejarían de trabajar bajo sus órdenes. Introdujo una práctica de rotación entre áreas: un gerente de aeropuerto podía pasar tres meses en ventas para conocer las exigencias comerciales de la empresa, mientras que un responsable de ventas podía incorporarse temporalmente a la operación aeroportuaria para entender sus procedimientos y dificultades. Quería que sus gerentes conocieran otras áreas del negocio y estuvieran preparados para dirigir operaciones completas, tal como había visto hacerlo a Dolara.

Seis profesionales que estuvieron bajo su responsabilidad llegaron a convertirse en directores generales en sus respectivos países. Meza habla de ellos con una satisfacción que va más allá de sus propios nombramientos. Recuerda que fue su jefe en American Airlines quien le enseñó a mantener preparado a un sucesor y que, a partir de esa experiencia, dedicó tiempo a formar a los integrantes de sus equipos. Haber visto a seis de ellos alcanzar la dirección general es uno de los resultados que más aprecia de su carrera.

Josué Meza Arellano recibe un reconocimiento en un encuentro de la industria aérea mexicana

Su experiencia también lo llevó a desarrollar una convicción sobre el ejercicio de la autoridad. Haber ocupado posiciones de máxima responsabilidad en distintos países lo expuso, según relata, a propuestas y tentaciones provenientes de clientes poderosos. Asegura que nunca aceptó comprometer su independencia profesional a cambio de beneficios personales. También tuvo que separar de sus equipos a personas que habían aprovechado indebidamente sus posiciones, aun cuando esas decisiones pudieran ocasionarle problemas y riesgos para su familia.

Cuando se le pregunta qué aspecto de su trayectoria quisiera que conocieran quienes solamente ven los cargos o los resultados, responde con una sola palabra: integridad. “No hay nada mejor que ser íntegro en tu trabajo. Eso te permite dormir en paz, no le debes nada a nadie, puedes tomar decisiones, serás cuestionado, pero nadie podrá decir que estás tomando una decisión porque te conviene personalmente”. Meza sostiene que esa convicción lo acompañó al enfrentar presiones, rechazar propuestas inconvenientes y tomar decisiones sobre colaboradores que habían traicionado su confianza.

Su nominación al Ángel del Turismo 2026 llega después de una vida profesional dedicada a la aviación comercial, una actividad estrechamente vinculada con la conectividad aérea, el turismo y los viajes de negocios. Entre los recuerdos que conserva figura aquella noche de Año Nuevo en que una decisión personal equivocada estuvo a punto de costarle su puesto, y también el día en que descubrió que su jefe tenía preparado a su sucesor antes de que él abandonara la empresa. Hoy conserva las libretas donde registró decisiones durante décadas, recuerda con gratitud a quienes contribuyeron a su formación y encuentra especial satisfacción en los profesionales que continuaron creciendo después de trabajar con él.

Nota: A los tres finalistas de la categoría Trayectoria Profesional o Empresarial les extendimos la invitación para aceptar una entrevista, y las estamos publicando en el orden en que han ido accediendo.

3 respuestas a «Josué Meza Arellano, el día que perdió su empleo y recuperó su carrera»

  1. Avatar de Zully Graciela Croskey Portillo
    Zully Graciela Croskey Portillo

    Una gran persona el Señor Josue Abel Mesa Arellana es parte de mi familia lo conozco muy bien y se merece, todos los premios de la Industria de la Aviación. Mis respetos Josué Saludos. Zully Graciela Croskey Portillo.

  2. Avatar de Zully Graciela Croskey Portillo
    Zully Graciela Croskey Portillo

    Que gane el galardón del Angel de turismo.

  3. […] Lee también: Josué Meza Arellano, el día que perdió su empleo y recuperó su carrera […]

Deja una respuesta

Trending

Descubre más desde Panorama Turístico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo