Nominada en Gestión Pública en Turismo de Reuniones del Ángel del Turismo 2026, la Oficina de Convenciones y Visitantes de Torreón considera que la confianza con los organizadores, la colaboración entre empresas y autoridades, y los beneficios para la comunidad deben formar parte de la estrategia para atraer eventos.
Un congreso puede ocupar habitaciones de hotel, generar consumo en restaurantes y contratar los servicios de numerosas empresas durante varios días. Cuando termina, los asistentes regresan a sus ciudades y los proveedores hacen el balance de su participación. Para la Oficina de Convenciones y Visitantes de Torreón (OCV Torreón), en Coahuila, ese momento no debería representar el final de la relación con quienes organizaron el encuentro. La institución considera que las alianzas construidas durante la preparación y realización de un evento pueden tener consecuencias que se prolonguen mucho después de su clausura.
Esa convicción forma parte de la estrategia con la que la OCV busca posicionar a Torreón como sede de congresos, convenciones y otros encuentros profesionales. Su trabajo consiste en colaborar con quienes consideran llevar un evento a la ciudad, facilitar su vinculación con las empresas locales y contribuir a que la experiencia responda a las necesidades de los organizadores. La institución da especial importancia a los encuentros que generan hospedaje y contratan proveeduría formal, por su capacidad para distribuir actividad económica entre los establecimientos y servicios del destino.
La responsabilidad, explica la OCV, también alcanza a quienes integran esa cadena de valor. Un evento necesita espacios adecuados, servicios de alojamiento, alimentos y bebidas, transporte, producción técnica y distintos proveedores que intervienen antes, durante y después de su celebración. La capacidad para coordinar esas actividades influye en la experiencia del organizador y en las oportunidades que pueden aprovechar las empresas locales. Por eso, la institución entiende su función como un ejercicio permanente de colaboración entre quienes atraen los encuentros y quienes hacen posible su realización.

Las cifras de ocupación hotelera y derrama económica forman parte de los indicadores que utiliza para evaluar los resultados. Permiten estimar la aportación financiera de una reunión y conocer su efecto sobre determinadas actividades económicas. Sin embargo, la OCV considera que limitar la evaluación a esos datos dejaría fuera otras consecuencias relevantes para Torreón, especialmente cuando un encuentro reúne a profesionales de una misma especialidad o facilita relaciones entre empresas que podrían continuar trabajando juntas.
En sus respuestas para esta serie de entrevistas, la institución destaca el conocimiento que permanece en el destino después de algunos congresos. La participación en conferencias, encuentros especializados y actividades académicas puede acercar información y experiencias a profesionales locales. Otros eventos, señala, tienen capacidad para inspirar o fortalecer gremios y actividades productivas, promover una mayor preparación profesional y abrir espacios de intercambio entre personas que comparten intereses y responsabilidades.

También concede importancia a las relaciones de negocios y de confianza que se construyen alrededor de las reuniones. Para una empresa local, participar en la prestación de servicios puede representar una oportunidad para conocer nuevos clientes, establecer contactos o desarrollar capacidades que después pueda aprovechar en otros proyectos. Esos efectos no siempre se reflejan inmediatamente en las estadísticas de un evento y tampoco pueden darse por garantizados, pero forman parte del valor que la OCV busca reconocer al evaluar los encuentros que llegan a la ciudad.
Esta perspectiva explica una de las decisiones que la institución identifica como fundamentales en su manera de trabajar: no tratar cada evento como un acontecimiento aislado. La colaboración con los organizadores, sostiene, debe continuar más allá de las gestiones y los apoyos que se ofrecen para conseguir una sede o facilitar la operación. El propósito es mantener relaciones capaces de generar confianza y abrir nuevas posibilidades de trabajo. De acuerdo con la OCV, ha sido precisamente en esas alianzas duraderas donde ha encontrado algunos de sus mejores resultados.

Para quienes organizan congresos y convenciones, contar con interlocutores que conocen el destino puede facilitar decisiones relacionadas con proveedores, instalaciones y coordinación operativa. Para las empresas locales, mantener contacto con organizadores que ya han trabajado en Torreón representa una oportunidad de consolidar relaciones comerciales. La institución considera que atender adecuadamente un encuentro también permite construir una relación profesional que podría resultar valiosa cuando llegue el momento de planear nuevas actividades.
La colaboración adquiere otra dimensión cuando intervienen gobierno e iniciativa privada. La OCV reconoce que cada participante tiene responsabilidades e intereses propios, pero sostiene que es necesario encontrar puntos de coincidencia para desarrollar propuestas competitivas. Las empresas aportan infraestructura, servicios y capacidad operativa; las autoridades participan desde las atribuciones y responsabilidades que corresponden a sus distintas dependencias. Para la institución, coordinar esas funciones es una condición importante tanto durante la postulación de una sede como en la preparación y ejecución de los eventos.
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Esa coordinación requiere acuerdos sobre las responsabilidades de cada participante, los servicios disponibles y la manera de responder a las necesidades del organizador. La OCV admite que posiblemente no exista una fórmula perfecta, aunque considera que la colaboración entre sectores permite encontrar soluciones más adecuadas. Su planteamiento reconoce una característica de la industria de reuniones: los resultados dependen de actividades interrelacionadas y de la capacidad de quienes participan para cumplir sus compromisos dentro de un mismo proyecto.

Al mirar hacia los próximos años, la institución propone ampliar los criterios con los que se buscan y seleccionan las sedes de los encuentros. Actualmente, aspectos como la capacidad de los recintos, el hospedaje, la conectividad, el presupuesto y la disponibilidad de servicios son determinantes para muchos organizadores. La OCV plantea que esa evaluación también debería considerar qué aportaciones puede dejar el evento a la comunidad que lo recibe.
La propuesta supone incorporar una dimensión adicional a la planeación. Un encuentro puede cumplir satisfactoriamente sus objetivos y, al mismo tiempo, generar oportunidades de capacitación, intercambio profesional o vinculación empresarial en el destino anfitrión. Considerar esas posibilidades desde la etapa de selección de sede permitiría que organizadores y representantes locales identificaran beneficios potenciales y analizaran cómo hacerlos posibles. La OCV presenta este enfoque como una aspiración para la industria, más que como un sistema de resultados que ya pueda cuantificarse de manera uniforme.
Para Torreón, avanzar en esa dirección implica continuar trabajando con la hotelería, los recintos, las autoridades y los proveedores que participan en la organización de encuentros. También requiere conservar la confianza de quienes ya han elegido la ciudad y demostrarles que la relación puede extenderse hacia nuevas oportunidades. En la visión de la OCV, atraer un evento representa una posibilidad de generar actividad económica inmediata, pero también de fortalecer relaciones y capacidades profesionales que permanecen en el destino.
El próximo 29 de octubre, en Puebla, la OCV Torreón participará como una de las tres nominadas de Gestión Pública en Turismo de Reuniones durante la ceremonia del Ángel del Turismo 2026, junto con Guanajuato y el Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta. Su nominación coloca a consideración una forma de gestionar el destino que concede especial importancia a la colaboración y a la permanencia de las relaciones profesionales. Para la institución, el éxito de atraer un congreso también debería apreciarse en lo que sus participantes, proveedores y organizadores pueden seguir construyendo después de que termina.
Nota: A los tres nominados en la categoría Gestión Pública en Turismo de Reuniones les extendimos la invitación para aceptar una entrevista, y las estamos publicando en el orden en que han ido respondiendo.






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