El 29 de octubre, el Ángel del Turismo saldrá por primera vez de la Ciudad de México para celebrar en Puebla su undécima edición. Un año después, el estado recibirá el Tianguis Turístico México 2027. Entre ambas fechas hay algo más que dos grandes acontecimientos: una estrategia que ha convertido a las reuniones en una herramienta para proyectar al destino, movilizar su economía y mostrar mucho más de Puebla a quienes llegan por un evento.

Hay decisiones que dicen más sobre un destino que cualquier campaña de promoción. Cuando una asociación elige dónde celebrar su congreso, una empresa define la sede de una convención o una organización decide trasladar uno de los acontecimientos más importantes de su historia, detrás de esa elección existen instalaciones, conectividad, servicios, capacidad operativa y experiencias capaces de extender el viaje más allá del recinto. Eso es justamente lo que está ocurriendo en Puebla.

El próximo 29 de octubre, líderes, empresas, destinos, medios, aliados y personalidades del sector turístico llegarán al estado para la undécima edición del Ángel del Turismo. No será una sede más dentro de su trayectoria: será la primera ocasión en que la ceremonia se realice fuera de la Ciudad de México. Y hay una coincidencia difícil de pasar por alto. Apenas un año antes, Puebla había recibido en estos mismos premios la distinción como Mejor Destino Turístico del Año. Ahora le corresponde recibir a quienes serán reconocidos.

Pero la elección cobra otra dimensión cuando se observa lo que ha venido ocurriendo alrededor. Puebla se prepara también para organizar en 2027 el Tianguis Turístico México, después de imponerse en un proceso en el que participaron Ciudad de México, Guanajuato, Nuevo León y Veracruz. La decisión del comité fue unánime y consideró capacidad de instalaciones, conectividad, oferta de servicios turísticos, compromisos del estado y apoyos complementarios. No fue, por lo tanto, una designación simbólica.

Alejandro Armenta recibe de Josefina Rodríguez Zamora la estafeta del Tianguis Turístico 2027

La propia secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora, resumió el significado de aquella elección al señalar que la entrega de la estafeta reconocía la capacidad, infraestructura y visión de Puebla. Para la edición de 2027 se espera la llegada de representantes de los 32 estados y de decenas de países, mientras el gobierno estatal proyecta más de 10 mil asistentes y una derrama económica superior a 800 millones de pesos.

Antes de que eso ocurra, Puebla ya está utilizando los grandes encuentros para probar qué puede hacer como destino. Quienes participaron en el CNIR 2025 pudieron experimentarlo. El Congreso Nacional de la Industria de Reuniones llevó al estado a profesionales que no solamente ocuparon salones o participaron en sesiones académicas. Durante esos días, hoteles, restaurantes, recintos, proveedores y experiencias del destino formaron parte de una misma operación. La lógica era sencilla, pero importante: un evento comienza dentro de un recinto, pero su impacto puede extenderse mucho más allá de él. Es precisamente ahí donde la industria de reuniones adquiere otra relevancia.

Los registros de Convenciones y Parques muestran que durante 2025 el número de eventos realizados en los espacios bajo su administración aumentó 29 por ciento, mientras la asistencia a esos encuentros creció 72 por ciento. El sistema estatal de seguimiento registra, además, 4 millones 124 mil 948 asistentes a actividades y eventos realizados en recintos y parques durante ese año, frente a 2.4 millones registrados en 2024. La cifra no equivale al número de turistas de reuniones que pernoctaron en el destino —el indicador contabiliza personas que visitaron esos espacios durante los eventos—, pero permite observar la escala que ha alcanzado su actividad.

Detrás de esos números existe una infraestructura que continúa poniéndose a prueba. El Centro Expositor y de Convenciones Puebla se encuentra ya en el centro de la planeación del próximo Tianguis. Autoridades federales y estatales han realizado recorridos técnicos para revisar áreas de exposición, montaje, citas de negocios, conferencias, accesos, logística y servicios complementarios. Pero la preparación no se limita a un solo inmueble. El análisis ha incluido espacios como Plaza de la Victoria, Auditorio de la Reforma, Teatro Principal, Auditorio Metropolitano, Museo Internacional del Barroco y la explanada de Cholula, incorporando cultura, gastronomía y experiencias a la operación del encuentro.

El CNIR 2025 mostró la capacidad de Puebla para recibir grandes encuentros de la industria

Esa combinación resulta especialmente relevante para la industria de reuniones actual. La competencia entre destinos ya no se resuelve únicamente preguntando cuántas personas caben en un salón. Un organizador necesita saber qué ocurrirá con ellas cuando termine la sesión, qué posibilidades tendrá para generar experiencias, cómo se moverán, qué encontrarán alrededor del evento y qué recordarán cuando regresen a casa. Puebla tiene ahí una ventaja particular: puede utilizar el encuentro como puerta de entrada a un territorio mucho más amplio.

La capital ofrece la infraestructura necesaria para recibir grandes concentraciones, pero alrededor aparecen patrimonio, gastronomía, artesanía, museos, Pueblos Mágicos y comunidades capaces de convertir los días previos o posteriores a un congreso en otra parte de la experiencia. Esa posibilidad explica por qué la conversación sobre reuniones no puede separarse completamente de la estrategia turística general del estado.

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Los resultados empiezan a reflejarlo. Entre enero y mayo de 2026, Puebla había recibido más de 7.1 millones de visitantes, con una derrama económica de 8 mil 275 millones de pesos, mientras continuaba incorporando encuentros nacionales e internacionales a su agenda. Sin embargo, el dato quizá más interesante no está en las cifras, sino en la continuidad.

Fidel Ovando y Karla López-Malo Villalón, presentando el Ángel del Turismo en Puebla

Un destino puede recibir un gran congreso, conseguir una exposición internacional, organizar una ceremonia o ganar la sede de un encuentro nacional. Lo verdaderamente difícil es conseguir que esas decisiones dejen de parecer acontecimientos aislados y comiencen a formar una trayectoria. Eso es lo que Puebla tiene ahora frente a sí.

En 2025, fue reconocida por el Ángel del Turismo como Mejor Destino Turístico del Año. En 2026, la ceremonia saldrá por primera vez de la Ciudad de México y llegará a Puebla. En 2027, el estado recibirá al Tianguis Turístico México después de un proceso en el que su infraestructura, conectividad y servicios fueron parte fundamental de la decisión. Tres momentos distintos, pero relacionados por una misma capacidad: hacer que otros quieran encontrarse ahí.

Por eso, cuando el Ángel del Turismo llegue a Puebla el próximo 29 de octubre, la imagen tendrá un significado adicional. La industria turística viajará a un destino que un año antes fue reconocido por ella misma y que unos meses después tendrá la responsabilidad de recibir el encuentro comercial más importante del turismo mexicano. El reto para Puebla será convertir esa sucesión de reconocimientos y grandes eventos en algo más duradero: una posición propia dentro del mapa nacional de reuniones, capaz de generar negocio, extender estadías, conectar al visitante con el territorio y hacer que cada encuentro deje algo después de que las puertas del recinto se cierren.

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