*Por Eduardo Chaillo, CMP, CMM, CITP
La conversación sobre el futuro de la promoción turística de México continúa en Panorama Turístico con una de las voces más reconocidas del turismo de reuniones a nivel internacional. Para Eduardo Chaillo, el desafío ya no consiste únicamente en promocionar destinos, sino en recuperar la capacidad de México para influir estratégicamente en la conversación global sobre el país.
Durante años, la discusión sobre la promoción turística de México ha quedado atrapada entre dos extremos: quienes quieren reconstruir exactamente el antiguo modelo y quienes piensan que, en tiempos de redes sociales y plataformas digitales, la promoción institucional ya no es necesaria. Ambas posturas se quedan cortas.
México sí necesita una estrategia de promoción turística internacional mucho más sólida, articulada y moderna. Lo que no necesita es replicar exactamente el modelo del pasado.
La desaparición del antiguo Consejo de Promoción Turística dejó vacíos evidentes: pérdida de presencia internacional, debilitamiento de la marca país y una creciente fragmentación entre destinos, estados y actores privados. También dejó lecciones importantes.
Durante mucho tiempo, parte de los esfuerzos se concentró en campañas nacionales que podían ser políticamente atractivas, pero que difícilmente generaban nuevas divisas. Promover turismo doméstico tiene valor, pero no debería ser la prioridad de una estructura nacional enfocada en competir globalmente.

México necesita una plataforma dedicada exclusivamente a la promoción internacional, mientras que los destinos deberían asumir naturalmente la promoción nacional y regional.
El problema de fondo, sin embargo, va mucho más allá de la estructura institucional. El entorno cambió.
La promoción turística moderna se parece cada vez menos a comprar anuncios y cada vez más a construir percepción. Hoy, el principal desafío de México no es solamente darse a conocer. Es recuperar control sobre la conversación internacional alrededor del país.
Porque mientras otros destinos posicionan innovación, cultura o calidad de vida, México suele aparecer en titulares asociados a inseguridad, violencia o crisis políticas. Esa narrativa, justa o injusta, termina impactando inversión, confianza y competitividad.
Ahí es donde la comunicación estratégica se vuelve indispensable. El país necesita una capacidad mucho más sofisticada para posicionar historias, responder a crisis mediáticas y participar activamente en las conversaciones globales donde se define la imagen de los destinos.
Menos publicidad. Más narrativa.
La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías también deben formar parte del modelo, no solo para segmentar mercados o automatizar campañas, sino para entender comportamientos, identificar audiencias de alto valor y anticipar tendencias con mayor precisión.

La promoción del futuro será menos masiva y mucho más inteligente.
También requerirá una articulación público-privada mucho más madura. Ningún país competitivo promueve su turismo únicamente desde el gobierno ni exclusivamente desde la iniciativa privada. Los modelos más efectivos funcionan como ecosistemas donde destinos, aerolíneas, hoteleros, organizadores de eventos y autoridades construyen agendas comunes.
La conversación incluye inevitablemente la manera en que el país participa en ferias y plataformas comerciales. El propio Tianguis Turístico refleja esa necesidad de evolución. Durante décadas fue una poderosa herramienta comercial para conectar producto turístico mexicano con compradores internacionales. Parte de esa esencia permanece, aunque el evento también evolucionó hacia una plataforma de relaciones públicas, narrativa política y promoción interna para destinos que buscan visibilidad nacional.
El problema no es que haya cambiado. El problema es no haber redefinido claramente para qué existe hoy. México tiene reconocimiento global, conectividad, gastronomía, cultura y una enorme capacidad de generar experiencias memorables. Lo que ha faltado en los últimos años no es potencial. Ha faltado visión compartida. Porque la promoción turística ya no consiste únicamente en convencer a alguien de visitar un destino. Consiste en lograr que México vuelva a ocupar el lugar que merece en la conversación internacional.
Con esta reflexión de Eduardo Chaillo, Panorama Turístico continúa reuniendo voces del sector para abrir una conversación estratégica sobre el futuro de la promoción turística nacional, entendiendo que el posicionamiento de México ya no depende solamente de campañas, sino de narrativa, percepción y visión compartida.

