A veces, los grandes viajes comienzan con pequeños sorbos. Y Parras de la Fuente, Coahuila, tiene justo el sabor perfecto para recordarnos por qué viajar es un privilegio, y brindar por ello, una delicia. Este Pueblo Mágico, declarado como tal por su historia, cultura y tradición, es uno de esos destinos que abrazan desde la primera vista… y no sueltan jamás.
Un lugar con raíces profundas y sabor histórico
Fundada en 1598 por el fraile Juan Agustín de Espinoza, Parras es considerada la cuna de la vitivinicultura en América. Su nombre original, “Villa de Santa María de las Parras”, hacía honor a la fertilidad de su tierra, donde las vides crecían con generosidad. Desde 1868 lleva el nombre “Parras de la Fuente”, en homenaje a Juan Antonio de la Fuente, defensor de la soberanía nacional durante la invasión francesa.
Entre sus ilustres figuras, destacan Francisco I. Madero y su hermano Gustavo A. Madero, pilares de la Revolución Mexicana, quienes también tienen aquí sus raíces.
Vinos que cuentan historias
Parras no sólo presume de tener el primer Pueblo Mágico del noreste del país: también es el escenario de algunas de las casas vinícolas más emblemáticas de México. Casa Madero, por ejemplo, es la bodega más antigua de América, fundada en 1597. Visitarla es entrar a un relato vivo de siglos, donde cada barrica guarda un secreto y cada copa, un capítulo.
Pero el recorrido enológico no termina ahí. El visitante puede descubrir propuestas modernas como Rivero González, Las Pudencianas, Don Leo, Bodegas San Lorenzo, Bodegas El Vesubio o Vinos Hacienda del Marqués, cada una con su estilo, etiqueta y experiencia para compartir.
Catas guiadas, maridajes, recorridos entre viñedos, procesos de producción y eventos especiales como la vendimia o la Noche de Leyendas, hacen de Parras un destino obligado para quienes disfrutan el vino… y mucho más.

Naturaleza, aventura y tradición
Más allá de las uvas, el entorno de Parras es generoso. Desde paseos a caballo por los campos, senderismo en la Reserva Ecológica de Murciélagos, hasta visitas al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe o a la Iglesia de San Ignacio de Loyola. El Estanque de la Luz y el Acueducto de la Hacienda son escenarios perfectos para conectar con la historia local.
Para los amantes de las emociones fuertes, hay paseos en cuatrimoto, ciclismo de montaña y hasta observación de estrellas. Y para quienes buscan relajarse, se ofrecen experiencias de bienestar con spa, jardines y haciendas adaptadas como hoteles boutique.
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Gastronomía que enamora
El recorrido culinario es igual de generoso. Desde las tradicionales gorditas de doña Jovita o los tacos de La Huerta, hasta propuestas de autor como las de La Casona del Banco, el restaurante Madero 87 o El Mesón de Don Evaristo, Parras ofrece un menú que mezcla lo rústico con lo contemporáneo.
No pueden faltar los dulces regionales, los quesos artesanales y, por supuesto, los productos derivados del vino, como mermeladas, cosméticos o mieles.
Dónde dormir en Parras
Hay para todos los gustos y presupuestos. Desde hoteles con historia como La Casona del Banco o Posada Santa Isabel, hasta experiencias rústicas en cabañas o casas campestres. Opciones familiares, románticas, ecológicas o de lujo, que hacen que dormir en Parras sea tan grato como explorarlo.
Recomendamos reservar con anticipación, especialmente durante la temporada de vendimia o fines de semana largos.
Parras para todos: ¿qué hacer según tu estilo?
- En pareja: Una cena con vino en El Patio, paseo por los viñedos al atardecer y noche en hotel boutique.
- En familia: Ruta de la Campocheana, visita al Acueducto de la Loma y paseo en el tranvía turístico.
- Aventura total: Caminatas, cañonismo, tour en bicicleta o motocarro por la zona rural.
- Cultura viva: Museo Morón de Arte Rupestre, recorridos bilingües y Callejoneadas Mágicas.
- Relax & bienestar: Spas, catas sensoriales, jardines de meditación y sesiones de masaje con vino-terapia.

Consejos para planear tu visita a Parras
- Mejor época: De agosto a octubre, durante la vendimia, el pueblo se llena de celebraciones y color. Primavera y Semana Santa también son populares.
- Cómo llegar: A sólo 2 horas de Torreón o Saltillo por carretera. También se puede llegar desde Monterrey o Durango.
- Qué llevar: Calzado cómodo, ropa ligera de día y algo abrigador por las noches. Siempre hay oportunidad para una buena foto, así que lleva batería extra.
- Recuerda: Es un destino tranquilo, así que disfruta sin prisa. El vino, como la vida, se saborea mejor a sorbos lentos.
Parras, siempre en la memoria
Viajar a Parras es una invitación a reconectar con lo esencial: la tierra, la historia, el buen comer y beber. Es entender que los pueblos mágicos no sólo viven de la nostalgia, sino que se reinventan desde sus raíces, ofreciendo al visitante una experiencia completa, inmersiva y deliciosa.
Y cuando regreses a casa, con el recuerdo del vino en la boca, el corazón más ligero y la maleta llena de historias, entenderás por qué todos repiten la misma frase al dejar este rincón mágico: ¡Qué bueno que vino!
