Con FITUR 2026 queda la certeza de haber sido parte de algo más grande que una feria: una experiencia, un punto de encuentro global, un espejo donde el turismo —ese que une países, culturas y personas— se mira a sí mismo con renovadas ganas de crecer, de reinventarse y de abrazar el futuro.
En IFEMA MADRID se vivieron cinco días intensos, con más de 255,000 visitantes, 155,000 de ellos profesionales del sector, y una presencia internacional que sigue marcando el pulso de lo que representa FITUR para la industria mundial. Cifras contundentes, sí, pero que solo cuentan una parte de la historia.

Porque los pasillos hablaron también. Se escucharon risas, saludos entre amigos que se reencuentran año con año, idiomas cruzándose en cada pabellón, manos estrechadas con la ilusión de nuevos acuerdos y fotografías que intentaban capturar lo que no cabe en una imagen: la emoción de estar ahí. FITUR no se cuenta, se vive.
México lo vivió en grande. Como País Socio, desplegó un pabellón espectacular, que no solo impresionó por su tamaño y diseño, sino por la energía que albergó. Desde el grito de «¡México, México!» que resonó en diferentes momentos, hasta las reuniones donde los destinos más diversos encontraron eco en los intereses del mercado europeo, pasando por la calidez de los estados que llevaron cultura, sabor y proyectos concretos bajo un mismo techo.

Ver a nuestros secretarios de turismo haciendo la «ola» junto a artesanos, promotores, operadores y medios fue más que una postal simpática: fue una metáfora del entusiasmo compartido. FITUR permite eso: desdibujar fronteras entre cargos, sectores y acentos. En cada rincón había alguien contando lo que su destino tiene para ofrecer, y alguien más dispuesto a escucharlo.
Los reyes de España, presentes durante la inauguración, dieron realce institucional a un evento que, sin perder su formalidad, respira cercanía. Porque FITUR tiene algo de festival, de romería profesional, de ese tipo de reuniones que se esperan todo el año. Las salas de conferencias llenas, los auditorios activos, las agendas apretadas. Pero también las pausas para el café, los encuentros inesperados, las conversaciones de pasillo.
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Salir al anochecer, tomar el metro con miles de personas que llevan en las manos catálogos y en la cara la satisfacción de una jornada productiva, también es parte de la experiencia. Porque FITUR se extiende más allá de IFEMA. Se vive en los bares donde se cierran tratos, en las cenas donde se repasan pendientes, en los hoteles donde se prepara el día siguiente. Y para muchos de nosotros, incluso en los hostales donde cada noche se convierte en anécdota.
En cifras, FITUR 2026 dejó una participación de más de 10,000 empresas de 161 países, 111 de ellas con representación oficial, y un impacto económico estimado en 505 millones de euros para la ciudad de Madrid. Pero para quienes lo caminamos, lo cubrimos, lo contamos y lo sentimos, deja también otra clase de impacto: el deseo de volver.

Además de ser una vitrina internacional, FITUR desplegó este año una oferta diversa que refleja hacia dónde se mueve el turismo global. FITUR 4all habló de accesibilidad; FITUR Cruises, del mar como oportunidad sostenible; FITUR Lingua, del idioma como puente cultural. FITUR LGTB+, Woman, Talent, Screen y TechY abordaron temas clave desde la inclusión, el liderazgo, el talento joven, la narrativa audiovisual y la innovación tecnológica. La feria, más que nunca, mostró que el turismo no solo se visita: se construye.
FITUR no es solo para ver. Es para ser visto. Es para escuchar lo que pasa en la industria, pero también para ser parte activa del relato que se escribe cada año en sus pabellones. Y ese relato incluye desde las grandes innovaciones tecnológicas hasta los pequeños gestos de hospitalidad entre colegas.

En Panorama Turístico fuimos testigos del poder de este espacio para visibilizar lo que se está haciendo bien, para tender puentes entre el turismo y la industria de reuniones, para entender el momento global y también para disfrutarlo.
Quienes estuvieron, lo saben: hay algo en FITUR que renueva. Y quienes no fueron, ojalá puedan vivirlo pronto. Nosotros, por lo pronto, ya contamos los días para la edición 2027, que tendrá a Puerto Rico como País Socio.
Porque hay ferias, hay eventos, hay cifras.
Y luego está FITUR.
