En un mapa turístico dominado por las grandes capitales y los destinos costeros de siempre, Aguascalientes ha preferido crecer sin hacer ruido… pero dejando huella. No busca competir con estridencia, sino conquistar con consistencia. Y lo ha logrado: hoy se habla de este estado no solo como anfitrión de congresos, sino como referente nacional en turismo de reuniones con impacto social, visión estratégica y raíz local.
La reciente nominación del Buró de Congresos y Visitantes de Aguascalientes (BCV) al Ángel del Turismo 2025, en la categoría de instituciones impulsoras del turismo MICE, confirma esa trayectoria ascendente. Un reconocimiento que, como lo expresa Verónica González, directora general del BCV, representa tanto “una meta alcanzada como un sueño cumplido”. Y no se trata de una frase para el archivo: hay convicción detrás. Para el equipo del Buró, esta nominación no es solo un logro institucional, sino la validación de un modelo que ha sabido unir estrategia y comunidad.
Desde su creación, el BCV ha impulsado mucho más que eventos: ha posicionado a Aguascalientes como un ecosistema vivo, articulado y profesional, donde el turismo se piensa de forma sostenible y se ejecuta con precisión. Lo interesante es que, al tiempo que se abren las puertas al turismo nacional e internacional, se fortalecen los vínculos internos: cámaras empresariales, colegios, asociaciones, artistas y actores locales se han sumado a un movimiento que no solo atrae visitantes, sino que también revaloriza el talento y la identidad del estado.

Una de las claves está en el enfoque social. Cada evento que se realiza con apoyo del BCV considera valores como la inclusión, la prevención de la violencia, la cultura local y el bienestar. No es casualidad que se hable de “eventos con propósito”. El Buró ha hecho de esa filosofía su bandera. Y los resultados se sienten: la ciudad tiene vida, los recintos están activos, la cadena de valor fluye.
La infraestructura, por supuesto, ha acompañado ese crecimiento. El estado cuenta con recintos modernos, conectividad eficiente, amplia capacidad hotelera y una oferta gastronómica que sorprende por su autenticidad. Pero más allá de los espacios físicos, Aguascalientes ha construido confianza, esa moneda invisible que todo meeting planner sabe valorar.
En diálogo con Panorama Turístico, Verónica González insiste en una idea clave: “la relación costo-beneficio debe procurar que el beneficio siempre sea mayor”. Esa lógica —que suena simple— ha guiado decisiones importantes: capacitación continua, atención al cliente, protocolos postpandemia, alianzas estratégicas y una red de proveedores comprometidos. El BCV no se limita a coordinar: acompaña, impulsa, resuelve.

A nivel de producto, el estado se ha consolidado como una joya emergente en la región Bajío-Centro, con activos turísticos que complementan la oferta MICE. Desde los pueblos mágicos como Calvillo o Real de Asientos, hasta su ruta del vino, sus viñedos, su herencia ferrocarrilera y sus festivales culturales. Aguascalientes no es un destino para “llenar agenda”: es una propuesta de valor completa, donde el asistente a un congreso también puede convertirse en viajero, explorador o comensal.
La celebración de eventos como la Feria Nacional de San Marcos o los homenajes a José Guadalupe Posada suman identidad. Pero también lo hacen las nuevas apuestas: turismo familiar, educativo, religioso, de aventura, romance o bienestar. La diversificación no es discurso: es producto. Producto listo para venderse, vivirse y recomendarse.
La nominación al Ángel del Turismo 2025, para Verónica González y su equipo, representa un antes y un después. No solo por la visibilidad nacional que implica, sino porque posiciona a Aguascalientes como parte activa del futuro del turismo MICE en México. La proyección internacional del sector —que apunta a mover más de 1.5 billones de dólares en 2025— exige que estados como este se preparen para competir, no con volumen, sino con calidad, servicio e innovación.

Desde el BCV lanzan un llamado claro: el turismo de reuniones necesita estructuras formales, visión técnica y liderazgo comprometido. Y así como Aguascalientes ha apostado por ello, invitan a otros estados y municipios a fortalecer su profesionalización. Porque si México quiere ser líder mundial en turismo MICE, necesita que todos los engranes giren en la misma dirección.
Hoy, Aguascalientes no es solo un destino con buena conectividad, buena logística o buena comida. Es un estado que ha entendido que el turismo puede ser herramienta de transformación social. Por eso, su nominación no solo lo honra. Lo confirma.
Y mientras otras ciudades compiten por atención, Aguascalientes trabaja con enfoque. Porque el turismo, aquí, no es moda ni coyuntura. Es política pública. Es estrategia. Y sí, también es orgullo.
