Puebla, turismo con propósito: entre el Ángel del Turismo y la ruta hacia el Tianguis 2027

Letrero monumental de Puebla y Estrella de Puebla al atardecer, íconos del turismo urbano y familiar.

Algunos destinos se reinventan en silencio; otros lo hacen a plena luz, sin miedo a mostrar su evolución. Puebla ha elegido el segundo camino. No solo ha albergado el Congreso Nacional de la Industria de Reuniones (CNIR) 2025 como anfitrión impecable, ni ha sido nominada al Ángel del Turismo como Destino del Año. Ahora, con la designación oficial como sede del Tianguis Turístico 2027, el estado reafirma su lugar no solo como protagonista, sino como constructor de agenda para el turismo nacional.

Carla López Malo-Villalón, secretaria de Turismo de Puebla, no habla desde la coyuntura sino desde un proceso. Uno que involucra planeación, visión colaborativa y una comprensión profunda del territorio. “Recibir el CNIR fue una experiencia transformadora. Mostramos al país nuestra capacidad para ser anfitriones con excelencia, pero también con alma”, afirma. Esa dualidad —profesionalismo y hospitalidad— ha sido la firma de Puebla en su nueva etapa.

El CNIR dejó aprendizajes tangibles: la validación de que Puebla está listo para competir a nivel nacional e internacional en el segmento MICE, y la constatación de que el sector público y la iniciativa privada pueden trabajar como un solo equipo. La cena de bienvenida, con cocina tradicional poblana y emoción genuina en cada platillo, fue uno de esos momentos que no se improvisan. Se construyen con identidad.

Carla López-Malo anuncia con orgullo a Puebla como sede del Tianguis Turístico México 2027

Pero no se trató solo de un buen evento. Según López Malo, el CNIR funcionó como catalizador de nuevos encuentros: congresos médicos, académicos, simposios internacionales ya han puesto la mira en Puebla. La infraestructura acompaña esa ambición: más de 30,000 habitaciones en el estado, 13,000 solo en la capital, y un Centro Expositor de 40,000 m² sin columnas que ha demostrado ser más que un dato técnico: es un escenario listo.

La nominación al Ángel del Turismo 2025 llegó en ese contexto. No como un regalo, sino como un reconocimiento construido. “Es una enorme satisfacción ver reflejado el esfuerzo del equipo y la confianza que hemos construido con el sector”, señala la secretaria. En el fondo, la nominación valida una estrategia que no se queda en el plano institucional: se vive en cada comunidad, en cada ruta artesanal, en cada cocinera tradicional que hoy forma parte del nuevo relato turístico de Puebla.

Porque eso es lo que distingue al estado: una reinvención que no reniega de su origen, sino que lo transforma en experiencia. Hoy el visitante no solo come chile en nogada; lo cosecha, lo cocina, lo comprende. El turismo comunitario ya no es un apéndice, sino un eje. Glampings operados por locales, exconventos reactivados para bodas destino, circuitos de bienestar, rutas en alianza con estados vecinos: todo forma parte de una oferta articulada, moderna y auténtica.

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Carla López Malo lo resume con claridad: “Puebla ha demostrado que se puede innovar desde lo local, conectando nuestras fortalezas culturales, gastronómicas y de infraestructura con una visión moderna, sostenible e incluyente.” Esa visión también se expresa en la profesionalización constante del sector: capacitaciones, certificaciones y trabajo con planners, operadores y grandes industrias como Volkswagen o Audi. Aquí, la colaboración no es discurso: es metodología.

Ser nominados al Ángel del Turismo no es solo un motivo de orgullo. Es una señal. “Esta nominación demuestra que desde lo local se pueden construir grandes historias de éxito si hay visión, constancia y propósito”, dice López Malo. Para otras entidades, Puebla quiere ser ejemplo sin arrogancia: un recordatorio de que crecer con identidad es posible. Y que el turismo, bien entendido, puede ser herramienta de desarrollo real.

El corazón colonial de Puebla cobra vida al anochecer, fusionando historia, cultura y hospitalidad turística

Ganar el Ángel, según López Malo, sería mucho más que un premio: “Validaría que estamos caminando con propósito y que el turismo en Puebla pone al centro a las personas, la autenticidad y el bienestar de las comunidades.” La intención es clara: si el galardón llega, será capitalizado con más impulso, más foco en lo social, más promoción con sentido.

Y entonces aparece la cereza del pastel: Puebla será sede del Tianguis Turístico 2027. Una noticia que no llega por sorpresa, sino como consecuencia. La ciudad ya probó que sabe recibir, que puede innovar sin perder su esencia, y que su propuesta turística —con raíces profundas y visión internacional— está más vigente que nunca. No se trata solo de organizar un evento más. Se trata de seguir reposicionando a Puebla como un destino líder en el turismo mexicano, desde la experiencia, el producto y la colaboración transversal.

Porque al final, lo que Puebla ha demostrado es que no basta con tener potencial. Hay que convertirlo en política pública, en narrativa territorial y en acción compartida. El turismo, aquí, no es una aspiración: es una realidad que sigue escribiéndose con propósito.

Un comentario en “Puebla, turismo con propósito: entre el Ángel del Turismo y la ruta hacia el Tianguis 2027

  1. Estimada Carla, imposible no estar de acuerdo con la manera en que Puebla se reinventa, he tenido la oportunidad en la Ciudad y algunos de sus sitios >Turístico; solo me queda un tema en el aire, ¡se ha enfocado al Turismo Escolar?, algún proyecto o programa en desarrollo en el que se enfoque a este Sector tan Importante?, que a tus ordenes. Muchas gracias

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