Puebla no solo fue anunciada como sede del CNIR 2025. Puebla fue nombrada escenario de una nueva narrativa para la industria de reuniones. Porque lo que se presentó este 14 de mayo en Ciudad de México no fue únicamente un programa ni un destino: fue una visión en construcción. Un futuro que empieza a revelarse desde ahora.
Michel Wohlmuth, presidente del COMIR, no habló desde el entusiasmo; habló desde la precisión. Antes de mostrar la agenda, antes de presentar a los aliados, antes de pronunciar siquiera la palabra “Puebla”, quiso dejar claro que la industria de reuniones en México tiene una estructura que se consolida. Un crecimiento del 11.47% en 2024, un PIB preliminar del 1.83% y un consejo que no solo dialoga con el gobierno federal: propone, articula, representa.
Entre esas representaciones está la elección de Tony Gámez como presidenta electa del COMIR para el periodo 2027–2029. Sin estar presente, su nombre bastó para marcar un nuevo ciclo. Tony no solo es una profesional con trayectoria: es una figura que conecta el pasado reciente con un liderazgo que sabe leer lo que viene. Su elección fue mencionada como lo que es: un símbolo.

Pero la jornada no era para mirar hacia adentro. Era, sobre todo, para anunciar lo que viene. Y lo que viene se llama Puebla. La ciudad será sede del Congreso Nacional de la Industria de Reuniones en su edición 2025, del 24 al 27 de septiembre. Y no se trata solo de su capacidad instalada, ni de sus recintos, ni de su conectividad. Se trata de que Puebla está lista para demostrar que un congreso puede ser también una declaración.
Víctor Gabriel Chedraui, Secretario de Economía y Trabajo, y Carla López-Malo Villalón, Subsecretaria de Promoción Turística, no lo dijeron en esos términos, pero lo dejaron claro: Puebla quiere ser más que anfitrión. Quiere ser protagonista. Y para lograrlo, se suman no solo con recursos, sino con visión.
Carlos Pérez, presidente de PCO Meetings México y coordinador académico del congreso, fue directo: más de 40 horas de contenido, zonas de experiencias, hosted buyers, agenda de citas, wellness, golf. Lo que se plantea no es solo un evento de agenda: es un evento que entiende el momento que vive la industria. Y eso —en estos tiempos— vale más que una lista de actividades.
En escena, nombres que no pasan desapercibidos: Jorge Rosas, Diana Flores, Jorge Serratos, Leo Zuckermann, Kaihan Krippendorf. Voces que provienen del liderazgo, la innovación, la disrupción y la inspiración. Justo lo que la industria necesita para mirar con perspectiva lo que está construyendo día a día.
Como valor adicional, se anunció que el CNIR 2025 contará con facilidades de conexión y tarifas preferenciales para quienes también asistan al Congreso Latinoamericano de Bodas y Eventos Sustentables, que se celebrará en Querétaro del 22 al 25 de septiembre, permitiendo así una transición inteligente entre ambos eventos y fomentando la participación cruzada de profesionales del turismo especializado.

Durante su intervención, Michel Wohlmuth también aprovechó para mirar más allá del 2025. Confirmó que el CNIR 2026 se celebrará en Querétaro, y que Oaxaca será la sede del congreso en 2027. Dos destinos con vocación MICE probada, pero con propuestas muy distintas: uno como hub estratégico de conectividad e industria, y el otro como epicentro de identidad cultural y hospitalidad auténtica. Anunciarlo ahora no es solo anticipación logística, es narrativa en construcción. Porque la industria necesita saber hacia dónde va… y también por qué.
Detrás de este congreso también hay estrategia. COMIR ha diseñado un Plan Nacional para la Activación de Destinos MICE, que ya ha sido presentado a autoridades federales y está comenzando a replicarse en entidades como Guerrero, Colima, Hidalgo y Morelos. A eso se suma el fortalecimiento del Buró Mexicano de Congresos y Convenciones, que busca representar los intereses del sector ante las instituciones clave, generando una interlocución más eficaz, más técnica y más propositiva.
Y más allá del programa, más allá de los nombres y las cifras, lo que se está construyendo es otra cosa: una comunidad. Un ecosistema que va desde quien lidera un recinto hasta quien diseña una experiencia para 30 personas. Desde la profesional que arma la agenda académica hasta quien negocia el catering o coordina el montaje técnico. En el CNIR, todos ellos se encuentran. Todos ellos hacen industria. Y todos ellos —cada año— vuelven a recordarse por qué lo que hacen, importa.
La industria de reuniones en México ya no necesita justificar su existencia. Lo que está haciendo es asumir su papel. Está empezando a contar su historia… y a ocupar su lugar.
Desde Panorama Turístico, medio aliado del CNIR, lo vemos así. Y así lo contaremos.
