Durante cuatro días, Rosarito recibió a buena parte del turismo nacional en la edición 49 del Tianguis Turístico México. Baja California fue sede, y la industria, una vez más, hizo el viaje. Se montaron stands, se firmaron convenios, se multiplicaron las selfies y se pronunciaron discursos que hablaron de unidad, crecimiento y éxito.
Pero el Tianguis Turístico no es solo eso. También es lo que se dice entre pasillos, lo que ocurre mientras otros miran a otro lado, lo que no se sube a las redes. Es un evento donde las cifras conviven con la percepción real, donde la diplomacia se cruza con las ausencias, y donde cada asistente construye su propia versión de los hechos.
Porque el Tianguis no es uno. Son muchos a la vez.
Hay quienes lo vivieron como una oportunidad efectiva para hacer negocios. Otros como una pasarela. Y otros más como un espacio de visibilidad. La experiencia fue tan diversa como los actores presentes. Algunos compradores esperaban más fluidez; algunos expositores encontraron grandes momentos. Algunos estados apostaron fuerte.

Durante los días del Tianguis, ciertos destinos destacaron por su claridad estratégica. Guanajuato fortaleció su narrativa como destino MICE; el Estado de México presentó rutas y experiencias con profundo arraigo identitario; Colima sorprendió con una delegación diversa y proactiva. Jalisco, por su parte, firmó convenios con empresas internacionales como WestJet, Lastminute.com y PriceTravel, proyectando una imagen de destino competitivo y articulado. Grupo Xcaret también tuvo presencia institucional, mostrando su fuerza como marca ancla del turismo en el Caribe mexicano.
Entre tantas actividades, hubo también gestos memorables y sencillos, como el de la Federación Gastronómica de Yucatán, que recorrió más de tres mil kilómetros desde Mérida en un food truck para ofrecer, sin costo, cochinita pibil a los asistentes. Una acción modesta, directa y efectiva, que conectó con todos los sentidos.
El Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR) firmó acuerdos clave con ASETUR y reforzó su posicionamiento como articulador del segmento MICE en México. Posadas anunció 32 nuevas aperturas hacia 2027, con una inversión superior a los 18 mil millones de pesos. Civitatis, la plataforma digital de actividades turísticas, refrendó su crecimiento en México con propuestas adaptadas al mercado nacional e internacional. La Metro firmó alianzas con Nayarit y sostuvo encuentros con destinos como Puebla, Campeche y Querétaro, consolidando su relevancia como actor clave en la cadena de valor turística. También destacó la participación de la AMAV CDMX, que, bajo el liderazgo de su presidente Raymundo Flores, concretó convenios con Sectur Ciudad de México y Chiapas, sumando nuevos aliados y proyectos orientados al impulso del turismo regional.

Durante la inauguración oficial, Carlos Berdegué, vicepresidente del CNET, fue una de las voces más claras al plantear la necesidad de construir un nuevo modelo nacional de promoción turística. No lo dijo con confrontación, sino con firmeza. Y su mensaje, aunque breve, marcó una diferencia: hablar del futuro, no solo del presente.
Mientras todo esto ocurría, también se daban situaciones más discretas. Encuentros entre colegas, entrevistas breves que se transformaban en contenido, y reflexiones que no cabían en un stand. Algunas preguntas se repitieron más de una vez: ¿cuál fue la verdadera relevancia de esta edición? ¿Cuántos acuerdos se concretarán realmente? ¿Qué nos llevamos de aquí?
Y aunque no todos tienen las respuestas, casi todos comparten una sensación: la industria sigue en movimiento, pero necesita repensarse a sí misma. No solo en términos de promoción o logística, sino en cómo se representa, cómo se escucha y cómo se mide su impacto más allá del evento.

¿Fue un buen Tianguis?
¿Fue efectivo?
¿Fue distinto?
Tal vez lo fue. Tal vez no.
Pero fue.
Y lo que nos deja no es una cifra, sino una conversación que sigue abierta.
