Chihuahua no es un lugar que se mencione con frecuencia cuando pensamos en destinos para grandes eventos, pero quienes lo conocen saben que es mucho más que un rincón del norte de México. Rebeca Echánove, al frente del Buró de Convenciones de Chihuahua, lo describe como un estado que sorprende, no solo por su historia y sus paisajes, sino por la manera en que ha conseguido posicionarse como un punto clave para el turismo de reuniones.
“Chihuahua es la capital del rodeo”, dice con orgullo. Y este detalle aparentemente pintoresco ha sido clave para construir experiencias inolvidables en los congresos y convenciones que se celebran en el estado. Lo que podría ser un típico evento empresarial, en Chihuahua se transforma en una vivencia cargada de emoción: desde una exhibición de monta de toros hasta una cena con los cortes de carne más sabrosos de la región, todo amenizado con un baile al ritmo de «Caballo Dorado». Este tipo de inmersión en la cultura local es algo que otros destinos no pueden ofrecer, al menos no con la misma autenticidad.

Pero Chihuahua no se detiene en una sola experiencia. Es un estado tan vasto que puede adaptarse a cualquier tipo de evento o congreso. Desde la comunidad menonita de Cuauhtémoc, donde los asistentes pueden descubrir una forma de vida preservada a lo largo de más de un siglo, hasta Parral, un Pueblo Mágico cargado de historia. Aquí, los visitantes se ven envueltos en relatos que parecen sacados de un libro de aventuras: la leyenda de Pancho Villa y su icónica frase «Parral me gusta hasta pa’ morir» cobra vida en un recorrido lleno de dramatismo.
Chihuahua no solo es historia; es también naturaleza en su máxima expresión. Las Barrancas del Cobre, ese majestuoso sistema de cañones que compite de tú a tú con el famoso Gran Cañón de Arizona, ofrece una experiencia visual y emocional que pocos destinos en el mundo pueden igualar. Y aquí, en este espectacular escenario, los asistentes a un congreso no solo se reúnen para hablar de negocios; también tienen la oportunidad de deslizarse por tirolesas que cortan el aire, o simplemente relajarse en un teleférico que atraviesa paisajes que parecen irreales.
Rebeca Echánove sabe bien que el éxito de Chihuahua como destino de eventos no se basa únicamente en sus atractivos naturales o en su historia. Desde hace tiempo, el estado ha hecho un esfuerzo constante por implementar prácticas sostenibles. «Nos hemos estado capacitando desde la pandemia hasta la fecha», señala Echánove, refiriéndose a la importancia de que los eventos que se realicen en Chihuahua dejen algo más que beneficios económicos. Desde la reforestación de parques hasta el uso de garrafones en lugar de botellas de plástico, la sostenibilidad no es un añadido; es parte integral de la estrategia del estado para atraer eventos que busquen algo más que un lugar para reunirse.

El compromiso va más allá de la sostenibilidad. En Chihuahua, todo evento es tratado como el evento. Desde el gobierno estatal y municipal hasta la iniciativa privada, todos se involucran desde el primer contacto hasta el último minuto, creando un ambiente en el que los organizadores saben que no solo tienen un lugar bonito para su evento, sino un equipo que los acompaña en cada paso del camino. «El objetivo no es solo que vengan una vez, sino que regresen», afirma Echánove, y con razón. Uno de los grandes éxitos del estado ha sido la repetición de importantes congresos médicos, que, a pesar de no tener el atractivo inmediato de las playas, encuentran en Chihuahua algo mucho más valioso: un destino que se preocupa por el detalle y que ofrece algo diferente.
El crecimiento de Chihuahua en el ámbito de los eventos no es casualidad. Durante años, el Buró de Convenciones ha trabajado sin descanso para que el estado no solo sea reconocido por sus paisajes o su historia, sino como un referente en el turismo de reuniones. Congresos de otorrinolaringología, pediatría, física, entre otros, han encontrado en Chihuahua un lugar ideal para sus reuniones. Y no es difícil entender por qué. Quienes llegan, no solo descubren un destino nuevo, sino que se van con la sensación de haber experimentado algo genuino, algo que no encontraron en ningún otro lugar.

El futuro de Chihuahua en el segmento de eventos es brillante, y bajo la dirección de personas como Rebeca Echánove, está claro que no dejará de sorprender. Porque en este estado, un congreso es mucho más que una serie de charlas; es la oportunidad de vivir una aventura, de conocer una historia y de dejar una huella, tanto en el lugar como en el corazón de quienes lo visitan.
