*Por Carla Galíndez
Para nadie es un secreto que la “parada obligada” a la que estuvimos expuestos por más de 2 años, como todo los que nos pasa en la vida, tiene su lado bueno y tiene un lado de aprendizaje.
Algo de lo que se dieron cuenta hoteleros, mayoristas y empresarios turísticos en general, es que el solo imprimir bellos folletos no es el camino más efectivo para comunicar sus novedades y promociones, pero hacía falta el que se impusieran restricciones para que muchos voltearan a ver otras opciones para mantenerse vigentes, aún sin estar en contacto físico con sus potenciales clientes y contactos.
En cada feria se desperdician toneladas de materiales, que según la expectativa de sus creadores es “material de guía y referencia” y que para los agentes de hora es prácticamente algo que ya no se ocupa. El “señor Google” todo lo sabe. Eso, además de las nuevas prácticas de la nueva normalidad, harán que poco a poco desaparezcan algunos hábitos, no tan responsables, desde cualquier punto de vista.

Las redes sociales, las plataformas digitales, pasaron de estar en un segundo o tercer plano a ser una prioridad. Se comenzó mal, con información que no era empática con la situación, que quería “vender, vender y vender” en una lucha de promociones y ofertas sin comprender lo que realmente necesitaba el consumidor. Esto se fue ajustando poco a poco hasta que se pudo comprender de qué se trataba el tema de comunicar, interactuar, fidelizar y mantener a sus seguidores atentos a la marca, hasta que algún día fueran clientes de nuevo.
Actualmente ya muchas empresas han podido “traducir” las herramientas disponibles (que no paran de crear, de desarrollarse más allá de una necesidad gracias a la inteligencia artificial y el internet de las cosas) y han también comprendido que se requieren colaboradores especializados en estos temas y dejar de lado la improvisación.
El mercado actual está más informado, mas conectado, más especializado y atento a lo que hay y a lo que viene, y quien está a la par de esta demanda tendrá las mil y una ventajas con respecto a quienes aún no se sincronizan con estos nuevos conceptos.
La frase “no todos los huevos en la misma cesta” en temas de promoción turística es definitivamente un hecho. El usar la tecnología a nuestro favor, campañas “paper less” ser más visual, más intuitivo, más inclusivo, más diverso y más sostenible: en conclusión, multicanal y multiplataforma, con mayor alcance y menos recursos materiales, de colaboradores y del medio ambiente. Ya nos lo enseñó esta etapa de crisis: estar de manera omnipresente y adaptado a los diversos mercados a los que apuntamos, pero siendo más eficientes y eficaces con cada peso, cada minuto y cada talento que tenemos dentro de nuestros esquemas empresariales.
Otra ventaja de ejercer estas estrategias es la coparticipación de aliados. El compartir el riesgo de inversión en campañas de publicidad, activaciones comerciales, viajes promocionales, entre otros, toca en conjunto con nuestros aliados comerciales. Es cosa del pasado competir de manera individual con nuestras empresas y en los números positivos de algunas empresas que ya lo hacen en la actualidad se refleja.
Sin que suene a cliché, en la unión está la fuerza, pero toca sumar la digitalización, estar a la vanguardia tecnológica para poder traer los resultados a nuestra “cancha” de manera institucional y comercial, ser más sostenibles, más omnipresentes, es el negocio de hoy.
*Carla Galindez es CEO de Destinos y Negocios Latam. MICE – Press & Marketing
carla@destinosynegocios.com.mx
